Gatos persa, pura aristocracia turca

Nadie puede negar que se trata de una de las razas de felino más extravagantes que existe. Con su abundante pelaje y su cara plana, los gatos persa son relacionados a la aristocracia y son descendientes del Gato de Angora Turco. Entérate más sobre ellos en el siguiente artículo.

Historia de los gatos persa

gato persa

No se sabe a ciencia cierta cuándo aparecieron estos hermosos gatos de pelo largo por primera vez. Se cree que sus ancestros fueron mascotas domésticas, ya que entre las razas salvajes ninguna cuenta con un pelaje similar. El gen que les otorgó esta característica provino de la hibridación con el Gato de Pallas.

Los primeros antepasados de los gatos persa (al menos documentados) fueron importados de la ciudad de Jorasán (actual Irán) hacia Italia por parte de Pietro della Valle en 1620. En esa época también fueron llevados ejemplares de Angora (hoy Ankara, la capital de Turquía). Los primeros eran de color gris y los segundos blancos.

En este país se realizaron los primeros cruces y posteriormente algunos gatos fueron llevados a Francia, donde por supuesto pasaron también a Inglaterra. Los Persa son una raza de felinos relacionados a la aristocracia y a la nobleza por su delicadeza, su elegancia y su porte.

Características físicas de los gatos persa

Uno de los atributos destacados de esta mascota es su tamaño: de mediano a grande. Su cabeza es bien redonda y maciza, presenta pómulos prominentes, hocico corto, ojos grandes (algo separados) y de color brillante y la nariz chata. Las orejas de los gatos persa son pequeñas, en forma de “V” invertida.

En cuánto al cuerpo, destaca por su musculatura y robustez. Su pelo es abundante, largo, sedoso y espeso. La cola es peluda y redonda en el extremo. En cuánto a los colores, los hay muy variados. Se pueden encontrar ejemplares de un solo tono (negro, blanco, chocolate, rojo, crema, lila o azul), bicolores y hasta de tres colores.

Comportamiento y carácter de los gatos persa

Se les conoce con el mote de “tigres de sofá”, ya que son de temperamento tranquilo y además les encanta pasarse horas y horas durmiendo o descansando. Es un animal presumido por naturaleza, pero también sosegado, cariñoso, afable y que se lleva bien con las personas y otros animales.

El temperamento del Persa lo convierte en una mascota perfecta para una familia. Ya que proviene de razas domésticas, no suele tener ese “instinto salvaje” típico de los felinos. Le encanta estar acompañado por sus dueños y los sigue de aquí para allá en esos ratos de “actividad”.

No le agradan mucho los juegos ni la actividad física, tampoco cazar. Prefiere quedarse cerca de una fuente de calor y ser admirado por sus propietarios. Es un gato completamente de interior y eso se debe también a su pasado de lujo y ninguna privación.

Cuidados de los gatos persa

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La crianza de este animal es un poco difícil. Para comenzar, debemos saber que la gestación dura poco más de dos meses y que la camada es de pocas crías (no más de tres). En muchos casos requiere cesárea para reducir riesgos en la hembra (cuyo problema principal es la estrechez de cadera). Los gatitos deben permanecer al lado de su madre durante tres meses.

Ya que necesita algunos cuidados especiales en el manto, no es una raza indicada para personas que no tienen tiempo libre a diario. Es preciso cepillarle todos los días para evitar que se formen nudos o bolas de pelo.

Este gato es propenso a lagrimear en exceso (por la fisonomía del rostro), y por ende es importante limpiarle bien los surcos internos de los ojos si queremos evitar infecciones.

En cuanto a las enfermedades típicas de los Persa, destacamos la polisquística renal. Es de origen genético y hereditario. Afecta los riñones y puede derivar en fallo renal. Otro problema habitual en esta raza es la atrofia progresiva de las retinas (puede quedar ciego en la adultez). Tienen una esperanza de vida de entre 15 y 20 años.

La alimentación en un gato persa debe ser controlada y equilibrada. Si bien es un animal de gran tamaño, es probable que sufra obesidad (ya que no practica actividad física). Hay pienso especial con granos grandes para la raza. En invierno se le debe aumentar la cantidad de grasas para que mantenga su manto sano.