¿Es igual de fuerte la quimioterapia en las mascotas?

Si pensamos en la quimioterapia, nos vienen a la cabeza imágenes terribles. Aparecen nítidos sus efectos secundarios que no deseamos, y que nos producen miedo.

Lo vemos en las personas. Pero, ¿qué ocurre con nuestras mascotas?

La quimioterapia, el concepto

En principio, podemos definir la quimioterapia como el conjunto de fármacos que atacan las células cancerígenas, evitando que crezcan y se multipliquen.

Según el tipo de cáncer y el estado en que se encuentre el animal, los veterinarios elegirán el protocolo y procedimiento adecuado. Entre las medidas a imponer está el uso de uno o varios medicamentos, retirar el tumor antes o después de las sesiones de quimioterapia y, en algunos casos, radioterapia.

¿Es beneficiosa la quimioterapia?

Con nuestros perros nos pasa de forma parecida a lo que ocurre cuando lamentablemente se diagnostica un tumor en un amigo o familiar. Se producen dudas sobre la idoneidad de suministrar o no la quimioterapia.

Hay que decir que en materia veterinaria la quimioterapia es diferente a la que se realiza en el caso de la medicina humana. El objetivo principal es el tratamiento del cáncer, pero no con la consecuencia de poner en riesgo la vida del animal.

En muchos casos, cuando el perro empieza a mostrar efectos secundarios a la medicación, el protocolo se suele modificar. Se cambia el medicamento o disminuye la dosis, y en casos extremos suprimen el tratamiento.

A todo esto hay que añadir que está demostrado que los perros y gatos toleran la quimioterapia mucho mejor que las personas.

¿Cómo se realiza la quimioterapia para animales?

En el caso de nuestras mascotas, la quimioterapia suele aplicarse por vía intravenosa. También puede administrarse por vía subcutánea, bajo la piel del animal. Incluso en algunos supuestos es posible la administración por vía oral, bien sea en la clínica o en casa. Todo ello según el grado de enfermedad, las características del animal, el tipo de medicamento aplicado, etc.

Un seguimiento continuo de la quimioterapia

Cuando se va a realizar cada sesión, lo ideal es el intercambio de impresiones entre el propietario del animal con un tumor y el veterinario. Con ello se podrá decidir si lo más conveniente es continuar el tratamiento o paralizarlo.

Además de esta comunicación, el médico veterinario debe hacer un examen clínico completo. Habrá control de peso, revisión el tamaño del tumor y confirmación que no hay evolución.

La duración de las sesiones de la quimioterapia puede estar entre entre 30 minutos y una hora. Se hará según la clase medicamento que se utilice. Acabada la sesión, el animal puede marchar para su casa con toda normalidad.

Cuando la quimioterapia se administra por vía intravenosa, el animal debe ser llevado a la clínica una o dos veces por semana.

En la mayoría los casos la quimioterapia se realiza sin sedación. Pero en algunos supuestos de gatos puede que sea necesaria.

También se suelen realizar exámenes de sangre una vez por semana, junto con un cuadro de análisis de glóbulos rojos y células de defensa. Cuando estos exámenes salen alterados o con signos de anormalidad, lo mejor es que el animal descanse y esperar que esos valores mejoren para hacer la siguiente sesión.

Algunos efectos secundarios de la quimioterapia

Normalmente, los perros acaban las sesiones de la quimioterapia sin efectos secundarios. Sin embargo, algunos animales muy sensibles pueden llegar a tener problemas gastrointestinales en forma de diarrea, vómitos, pérdida de apetito, etc. Normalmente se trata de episodios temporales, que remitirán en unos días. Incluso hay medicamentos para paliar estos efectos.

También se habla de la pérdida de pelo (lo que ocurre en las personas sometidas a este agresivo tratamiento). En el caso de las mascotas es poco frecuente la pérdida de pelo.

Algunos consejos

Si tenemos una mascota que recibe quimioterapia no es necesario que se cambie su estilo de vida. Puede continuar con todas sus rutinas diarias. Pero es preciso considerar algunas precauciones:

  • Es conveniente evitar el contacto directo con la orina, las heces y los vómitos de nuestra mascota, sobre todo los tres días siguientes a la quimioterapia. El contacto lo haremos utilizando guantes. Si el animal orinase o defeca en casa, hay que hacer una buena desinfección.
  • Si tenemos que suministrar un tratamiento con cápsulas, lo haremos también con guantes. No debemos partir pastillas o abrir las cápsulas, porque puede producirse una liberación de gases, nociva para el ser humano.

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