Evita las travesuras cuando estáis de paseo

Sacar a nuestro perro a pasear puede ser un placer que nos ayude a desconectar y relajarnos. Pero también todo lo contrario: se puede convertir en un batalla. ¿Por qué decimos eso? Porque en ocasiones nuestras mascotas hacen travesuras que no sabemos cómo evitar.

En ocasiones, estas travesuras pueden suceder por dos cosas: nuestro perro no está bien educado o simplemente quiere jugar y no sabe diferenciar el momento de juego.

Travesuras en los paseos

Veamos algunas de las travesuras más comunes que nuestros perros hacen y qué podemos hacer para evitarlas.

Mi perro no me hace caso

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A veces nos puede parecer que nuestro perro está bien educado y que nos obedece cuando lo llamamos. Sin embargo, este pensamiento es justo el que nos hace soltar al can cuando estamos en la calle. Es entonces cuando nos llega la cruda realidad: no nos hace caso.

¿A qué se debe? Estar suelto en la calle es algo nuevo. En casa conoce cada rincón, pero la calle… ¡eso es otra cosa! Es un mundo por descubrir que despierta su instinto más explorador y aventurero, pues está lleno de olores, texturas, colores y sabores excitantes y desconocidos para él.

Cuando lo sueltas, el perro cree que tiene derecho a buscarse sus propias diversiones. Y eso es lo que hace. ¿Cómo se puede evitar?

No podemos soltar a nuestro perro dejando que se busque la vida. Para evitar entonces que nos ignore, debemos interactuar con él, hacerle ver que estamos ahí, que nos interesa y que lo queremos.

Invítalo a jugar, adiéstralo mientras le das premios cuando aprende. Todos estos gestos le harían ver que ir al parque no es para estar solo y saber cómo divertirse, sino que es para estar contigo, estrechar vuestro vínculo y pasar un rato agradable para ambos.

Si llevamos a nuestro perro al parque y le soltamos la correa, es cierto que él empezará a divertirse, pero relacionará tu llamada con el fin de la diversión. Por tanto, debes hacerle ver que sucede todo lo contrario, que cuando está contigo es cuando más se divierte.

Se para a levantar la pata en cada lugar

Esta es una de las travesuras más comunes, y quizá una de las que más nos sacan de quicio. Este movimiento es causado no tanto por vaciar su vejiga sino por dejar su olor por cada rincón por el que pasa.

Debes adiestrarlo en este asunto, y la mejor forma de hacerlo es paseando con él con la correa puesta y jalando de esta cada vez que se pare. Claro, deberás ser equilibrado, ya que recuerda que en algunas ocasiones tu perro debe levantar la pata.

No vuelve a mí si lo dejo suelto

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Debes asegurarte muy bien de que tu perro esté bien entrenado para responder tu llamada antes de dejarlo suelto sin correa.

Como hemos dicho antes, estar suelto le abre un mundo de posibilidades y aventuras que quiere disfrutar, por lo que volver a ti no es lo que más le apetece en ese momento. Lo mejor es que te asegures muy bien antes de soltarlo e incluso podrías usar golosinas u otro tipo de premio para atraerlo.

Por supuesto, no le grites, pues eso solo empeora las cosas y es posible que no consigas nada. Recuerda que los resultados se obtienen del cariño, la paciencia y el amor.

Si lo has entrenado bien desde que era un cachorro, esto no deberá suponer un problema. Esfuérzate por afianzar vuestro vínculo y tu perro será siempre obediente. Recuerda interactuar con él, jugar juntos y estar pendiente de todas sus necesidades.