Encuentran en Inglaterra a un perro con todos los huesos fracturados

En Inglaterra se ha encontrado a un perro que tiene todos los huesos fracturados en su cuerpo a causa de los malos tratos recibidos. Agentes de una ONG de protección animal llamada RSPCA hallaron un can de 10 años llamado Elmo que presentaba la cadera dislocada, los hombros y las piernas rotas, y también pequeñas fracturas a lo largo de las articulaciones. Elmo fue rescatado de un cementerio de Wirral.

Un abuso continuado y todos los huesos fracturados

perro que percibe algo por la ventana

Agentes de la organización no gubernamental aseguraron que el animal ha sido víctiva de un abuso sistemático y prolongado, y sus lesiones son “extremas”. Los veterinarios que recibieron al animal afirmaron que la totalidad de los huesos del cuerpo de Elmo se han roto en algún momento de su vida. Por la precisión de las fracturas, se ha descartado la hipótesis de que Elmo haya sido atropellado.

Uno de los miembros de la ONG, John Littlewood, ha asegurado que lleva trabajando con animales más de 20 años y jamás había encontrado un caso de tanta gravedad. Afirma no encontrar palabras para describir lo que se ha encontrado en este pobre animal con todos los huesos fracturados.

La RSPCA ha lanzado un llamamiento para que los dueños del animal sean encontrados, enjuiciados y respondan penalmente, con toda la contundencia de la ley por estos ataques contra Elmo.

Poco a poco, Elmo está recibiendo tratamiento médico, y sus cuidadores esperan que, tras su completa recuperación de sus huesos fracturados, pueda ser adoptado.

Violencia y maltrato animal

La violencia que va inherente a la sociedad actual se expresa cada día,con hechos que nos conmueven y nos sorprenden. El maltrato animal, con frecuencia, es la antesala de la violencia social, y también una consecuencia de la misma. La crueldad es una señal de desórdenes en la conducta, cuando no la consecuencia de patologías psicológicas. De esta forma se obtiene placer en el sufrimiento o dolor de otras personas o animales y se realizan las acciones para ello.

En aquellas familias donde hay violencia, ésta es más suele dirigirse hacia los más débiles, que normalmente son las mujeres, niños y animales de compañía. El maltrato hacia los animales no debe ser tolerado por quienes lo ven; se suelen minimizar sus causas y sus efectos, pero es una actitud que debe ser atajada en el menor tiempo posible, en un doble sentido: para eliminar los efectos actuales que ocasiona, pero también la derivación hacia otro tipo de violencias.
La detección, prevención y erradicación del maltrato hacia los animales es un acto de humanidad y de solidaridad.

Los perros y el resto de animales son seres, al igual que lo somos las personas, que están en un nivel de inferioridad dentro de la escala evolutiva. Esta cuestión nos convierte a los seres humanos en responsables de su bienestar y cuidadores de eliminar todo tipo de violencia hacia ellos.

Repercusión en la vida familiar

perro enfermo

La violencia hacia los animales, puede derivar en violencia intrafamiliar, e incluso ser consecuencia de ella y cohabitar. Los niños que maltratan a sus animales de compañía suelen ser víctimas a su vez de malos tratos, de abusos, y son testigos de actos crueles dentro de su hogar o en su entorno diario. Por ello los pequeños están interiorizando esta violencia que ellos mismos perpetuarán al ser mayores y al tener sus propias familias.

La amenaza contra la mascota suele utilizarse como una forma de violencia psicológica que se usa contra el niño para que se “porte bien”. En opinión de expertos en la materia, tanto protagonizar como asistir impasibles a actos de crueldad puede llegar a ser tan traumático como ser víctima de abuso físico. De esta forma, es muy posible que el niño sea de adulto un padre abusivo y que tenga a su vez niños violentos, lo que generará un efecto en cadena.

Estadísticamente, el contexto familiar de aquellos que maltratan animales suele ser muy similar en todos los casos: personas que recibieron abusos en la infancia, adolescentes con una relación muy difícil con sus familias, etc. El abuso hacia los animales suele encontrarse en hogares donde hay otras formas de violencia, el alcohol o abuso de drogas.

Por todo ello, es fundamental que los padres, profesores, pediatras, psicólogos, veterinarios y otros agentes unan sus esfuerzos para prevenir todo signo de violencia contra los animales y su transformación posterior en violencia social.

Fuente de la imagen principal: notetaable.com

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