Elefantes en India: animales espirituales y esclavizados

Francisco María García 26 marzo, 2016

El papel de los elefantes en India es doble: por un lado tienen un concepto espiritual y a la vez son animales de carga.

Cuando se comienza un nuevo proyecto, sea de carácter laboral o personal, todos buscamos ayuda y protección en función de nuestras creencias. De la misma forma que en algunas partes del mundo confiamos en nuestros símbolos religiosos, las creencias orientales tienen dioses protectores que acompañan y bendicen los cambios. Una figura de carácter simbólico de la India son los elefantes.

La leyenda de los elefantes en India

Fuente: cribeo.lavanguardia.com
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El elefante, entendido como amuleto, procede de creencia hindú y surge de la leyenda de Ganesha, el dios con cabeza de elefante del panteón hindú, que procedía del dios Siva y la diosa Parvati. Entre sus rasgos estaba el ser muy obediente a las órdenes que le daban sus superiores y tenía un gran amor a su madre, Parvati, que prefería quedarse sola en su palacio y para que nadie la molestara ponía a Ganesha de centinela en la puerta con el encargo de que nadie pasara y así evitar ser molestada.

En una ocasión fue el dios Siva quien quería entrar y Ganesha le negó la entrada, ya que no tenía la autorización de su madre. Siva se enfadó y con su espada le cortó la cabeza que saltó y rodó por una pendiente hasta desaparecer. Parvati, que oyó los ruidos del encuentro, salió del palacio y encontró a su hijo muerto, decapitado y desangrado por obedecer sus órdenes.

El dios Siva, arrepentido por su acción, mandó a un séquito que  trajese la primera cabeza que encontrase. Uno de sus sirvientes encontró un elefante, le cortó la cabeza y se la llevó al dios, quien la puso de nuevo sobre los hombros de su hijo para resucitarlo. Desde ese momento, Ganesha dejó de ser un hermoso joven de rostro humano para convertirse en un hombre con cabeza de elefante.

Gracias a esta leyenda, las figuras de los elefantes en India están unidas al concepto de protección del hogar y de la familia. Se piensa que el elefante es un animal con una gran inteligencia, pues Ganesha era también dios de la sabiduría. Por ello se lo invoca al iniciar una empresa de importancia o una nueva etapa, se ruega el conocimiento y sabiduría precisos para emprender cualquier tipo de acción, ya que el dios Ganesha, con su trompa, elimina los obstáculos.

El amuleto que da buena suerte tiene que adoptar una postura determinada: de pie, en posición de marcha y con la trompa levantada y doblada hacia atrás. La trompa levantada evita que la buena suerte se pierda. Quien lleve este amuleto será bendecido con riqueza, trabajo y buena memoria.

La explotación de elefantes en India

Fuente: cribeo.lavanguardia.com
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Cuando viajamos a India, Tailandia o Nepal, es muy posible que nos ofrezcan la realización de actividades con elefantes. Aunque pasear en elefante pueda estar de moda, hay que saber que la caza furtiva de estos animales se debe al incremento de las actividades para turistas.

La demanda de elefantes jóvenes aumenta a la misma velocidad que el turismo exige cada vez más este tipo de entretenimientos. Lo que ocurre es que no nacen suficientes bebés en cautividad para cubrir la demanda. Todo elefante que está participando en circos o paseos turísticos ha pasado por un entrenamiento o ceremonia que en la India se llama “phajaan”. La tradición dice que el chamán de la tribu puede separar el espíritu del elefante de su cuerpo, eliminando su alma salvaje y dejándolo bajo el absoluto control de sus entrenadores o “mahouts”.

En la práctica lo que ocurre es poco espiritual, y se trata de ir torturando al joven elefante el tiempo necesario hasta que aprenda a obedecer a los humanos a base de tener miedo y hacer por ello cualquier cosa que se les pida. De esta forma, separados de sus manadas, encadenados y encerrados, los jóvenes elefantes pasarán varios días sin comida, agua ni tiempo para dormir. Los mahouts se encargan de torturarlos de forma que estén en un estado permanente de pánico y de dolor, y así consiguiendo una obediencia total.

Para satisfacer la demanda de miles de visitantes, a los elefantes se les obliga a trabajar sin descanso aunque estén enfermos, heridos, sean ancianos o hembras recién paridas. La actividad permanente se consigue a base de anfetaminas.

 

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