El terrier tibetano: de los templos a nuestros hogares

Laura Huelin · 15 abril, 2018
De ser un perro que se dedicaba a la protección del ganado, con el tiempo se ha convertido en una mascota capaz de proteger a su familia; los orígenes de estos canes se remontan a hace 2 000 años en la región del Tíbet

El terrier tibetano en su origen era un perro que protegía el ganado y a su familia de los intrusos. Sin embargo, su gran carácter lo convirtieron en un perro muy valioso para compañía; vivió en los templos budistas como un invitado de honor y recientemente ha conquistado también a Occidente.

Historia del terrier tibetano

No se sabe exactamente cuándo aparece por primera vez el terrier tibetano, pero sabemos que tiene casi dos milenios de antigüedad. Como dice su nombre, aparece en el Tíbet y su principal trabajo era el de guiar y proteger el ganado, a pesar de que tiene menor tamaño que los habituales perros pastores.

Como tenían un gran carácter y además eran perros guardianes, pronto fueron incorporados a las vidas de los pueblos nómadas, ya que les protegían por la noche y les ayudaban con el ganado por el día. También sabemos que muchos de ellos vivieron en templos budistas y eran muy queridos.

A pesar de su nombre, no es un perro terrier, es decir, cazador de pequeños mamíferos; es un perro guardián. Este nombre es un error: cuando llegaron a Inglaterra a principios del siglo XX se les clasificó por su tamaño, similar a otros terriers, en vez de investigar cuál era su función principal.

Características del terrier tibetano

El tamaño del terrier tibetano es curioso: es grande para los estándares de los terriers pero es pequeño para un perro que guía el ganado. Miden entre 35 y 40 centímetros hasta la cruz, y aunque el estándar de la raza no aporta un peso orientativo, suelen pesar entre 10 y 16 kilogramos.

Su rasgo físico más característico es su pelo largo. Todo el cuerpo está cubierto de un pelo largo, liso u ondulado. Este pelo es más largo en el vientre, en las orejas y en la cola; se dice que tiene barbas e incluso tiene los pies tapados por su propia melena.

Terrier tibetano: comportamiento

Debido a esta característica, es un perro de aspecto robusto y cuadrado. Sus rasgos faciales no son fáciles de distinguir debido a su pelo y las orejas, redondeadas y caídas aunque son de inserción muy alta, se confunden con el resto de la cabeza. Lleva la cola rizada sobre la espalda.

Comportamiento del terrier tibetano

El carácter de este perro ha facilitado que dejase su trabajo en las montañas y se convirtiese en un perro de compañía, por lo que podemos decir que el terrier tibetano es un perro con un carácter afable, familiar y guardián.

Es cariñoso y atento con su familia humana, aunque puede ser desconfiado con los desconocidos. Es, además, un perro versátil que, si bien está acostumbrado a vivir en las montañas, puede acostumbrarse a vivir en las ciudades.

Tienen en general buenas relaciones con otros perros y son juguetones, aunque pueden resultar tercos o independientes. No se puede forzar a un terrier a obedecer: el entrenamiento en positivo crea un vínculo de colaboración entre humano y perro que facilita mucho su educación.

No son perros que sean capaces de pasar mucho tiempo en soledad. Se angustian o aburren con facilidad y se pueden volver destructivos o ladradores en exceso. Al terrier tibetano le gusta estar en compañía.

Terrier tibetano: cuidados

Cuidados del terrier tibetano

La mayor parte de los cuidados del terrier tibetano tienen que ver con su pelo: necesita cepillados muy frecuentes para deshacer los nudos, además de deslanados al cambio de cada estación para facilitarle la muda y retirar todos los pelos muertos.

Los nudos en el pelo no solamente son antiestéticos, sino que pueden provocar dolor, problemas para moverse e incluso dermatitis y otras afecciones en la piel.

El pelo de esta raza de perro está formado por dos capas: la exterior y la interior, lanosa, que le protege de las temperaturas extremas, tanto frío como calor. Por eso, aunque se le puede cortar el pelo para sanearlo o para facilitar su higiene, nunca se le debe rapar.

En cuanto a salud, esta raza de perro es generalmente sana. Sin embargo, no se deben olvidar las visitas regulares a un veterinario para certificar que está bien de salud. No se deben descuidar los ojos o las orejas, ya que por las características físicas de este perro son propensos a contraer infecciones.

El terrier tibetano no es un terrier, aunque su carácter terco pero cariñoso hacen que se parezca a uno de ellos. Tiene su origen en China y consiguió habitar durante generaciones en los templos tibetanos; su personalidad facilitó que dejase las montañas para convertirse en un perro de compañía.