Diplomoceras maximum, un fósil en forma de clip

Aunque la forma de Diplomoceras maximum es un poco extraña, se cree que pudo ser bastante exitosa en su medio, pues el género se puede encontrar bastante fácil a lo largo de Australia, la Antártica, América, Europa, África y Japón.
Diplomoceras maximum, un fósil en forma de clip
Cesar Paul Gonzalez Gonzalez

Escrito y verificado por el biólogo Cesar Paul Gonzalez Gonzalez.

Última actualización: 17 abril, 2022

Diplomoceras maximum es un cefalópodo fósil que tiene un aspecto peculiar, pues su caparazón se asemeja mucho a la forma de un clip. Además de esto, también se cree que es un animal longevo, pues se ha calculado que algunos ejemplares podrían haber vivido hasta 200 años.

Esta especie vivió en la era cretácica, alrededor de 68 millones de años atrás, la cual fue una época dorada para los reptiles y muchos invertebrados. Durante ese tiempo compartió hábitat con animales tan feroces como el mosasaurios, plesiosaurios y otros reptiles acuáticos gigantes. Conoce más acerca de este longevo organismo en este artículo.

Descubrimiento del Diplomoceras maximum

Entre 1994 y 1995 se descubrieron varios fósiles de Diplomoceras maximum, lo cual permitió un acercamiento más profundo a su biología. Durante esta hazaña, los paleontólogos de la Universidad Purdue, lograron recuperar al ejemplar más largo de la especie. Aunque con anterioridad ya se había descrito a este organismo, en ese momento lo único que se conocía de él eran pequeños fragmentos de su caparazón.

Este gran descubrimiento fue un hito histórico, pues las medidas de este fósil sobrepasaban los 3.5 metros de longitud. De hecho, fue hallado en la isla Seymur, dentro de la inhóspita Antártida, algo que daba los primeros indicios de su edad. Sin saberlo, este evento marcaría el futuro, pues aunque de momento solo se reconoció su peculiar forma, aún tenía más secretos por contar.

Características físicas

La apariencia física de este animal extinto parece ser muy similar a la del nautilos, pues ambos pertenecen al mismo grupo de los amonites. En este sentido, se cree que era un cefalópodo con tentáculos, cuya concha tenía una estructura casi hueca que le servía a modo de escondite y protección.

A pesar de su gran parecido con otros amonites, su única y remarcable diferencia, es la forma de su caparazón. Es más, esta es la razón por la que se le considera un heteromorfo, pues su concha hace una rara forma de “U”, que se extiende varias veces en ciclo, casi como un clip. Por esta razón, algunos expertos piensan que era incapaz de nadar bien, por lo cual se restringía a flotar cerca del fondo oceánico.

Los tamaños de su caparazón alcanzan los 1.5 metros de largo, cuando se encuentra enrollada en su forma de clip gigante. Por el contrario, si se pudiera poner en línea recta cada fragmento, se alcanzaría con facilidad los 3.5 metros o más.

Una costilla nueva por cumpleaños

Aunque se conocía que este organismo tenía un tamaño bastante grande, no se sabía mucho sobre su biología. Por ello, cuando la Doctora Ivany (investigadora de la Universidad de Syracuse) analiza a profundidad su concha, se encuentra que mantiene un patrón fijo. En otras palabras, su caparazón está formado por algo parecido a anillos que se van añadiendo conforme crece.

Gracias a esta información y por medio del análisis de laboratorios, se conoce que cada una de estas costillas representa un año de vida para este cefalópodo. Así, de la misma forma que los humanos “estiran” sus huesos, ellos crecen añadiendo una nueva por año. 

Debido a este descubrimiento y dado que su concha contiene varias costillas, se estima que la vida promedio de este fósil pudo alcanzar los 200 años. Esta situación se contrapone con lo que se observa en algunos cefalópodos actuales como pulpos y calamares, cuyos promedios de vida apenas llegan a los 5 años. En este sentido, este fósil tiene una de las características más curiosas del grupo.

Diplomoceras maximum viviendo con monstruos

En general, se conoce poco de la vida de estos organismos, sin embargo se sabe que compartieron el océano con reptiles gigantes. De hecho, entre los principales compañeros de este cefalópodo estaban los mosasaurios y plesiosaurios, bestias enormes de hasta 17 metros de longitud. Es más, se piensa que la forma del caparazón de Diplomoceras, le servía para resistir las mordidas de algunos monstruos como estos.

A pesar de que este animal en forma de clip era muy resistente e incluso capaz de aguantar la lucha contra auténticos titanes, se extinguió al finalizar el cretáceo.

Parientes en la actualidad

Los parientes más cercanos a este cefalópodo fósil son un tipo de curiosos moluscos llamados nautilos. A pesar de que no mantienen la forma de clip, sus conchas tienen una apariencia muy semejante entre sí. De igual forma, así como estos moluscos se acomodan dentro de su concha, se piensa que Diplomoceros también tenía un comportamiento similar.

Aunado a ellos, los pulpos, calamares y sepias, son los primos más cercanos a este fósil, pues al igual que este son cefalópodos con tentáculos. Lamentablemente, como se comentaba más arriba, ninguno de ellos logra superar el promedio de vida de su antepasado. Sin embargo, existen algunos otros organismos actuales que si pueden competir con ellos, como por ejemplo las almejas (bivalvos).

En este sentido, que una especie pueda vivir más de 200 años no es algo muy raro en la actualidad. A pesar de ello, este fósil pertenece a un grupo conocido por tener vidas cortas y rápidas, lo cual causa una gran curiosidad entre los expertos. Aun así, la paleontología tiene muchas limitaciones, y a menos que se cree alguna máquina del tiempo es probable que jamás desentrañemos los secretos de este gigantesco clip.

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