Derribando algunos mitos sobre los gatos

Mariela Ibarra Piedrahita 28 octubre, 2015

 

Todos tenemos algún conocido al que no le gusten los gatos. Sin embargo, hay personas que llegan a tener fobia a estos animalitos, basadas principalmente en mitos sobre los gatos que no tienen muchos fundamentos. ¡Veamos algunos de ellos!

Es cierto que todos tienen el derecho a que algo no les guste. Lo que no es justo es descalificar a un animal o a sus cuidadores por estas preferencias. Lo mejor ante los prejuicios es la información, así que derribaremos algunos mitos sobre los mininos, para que, por lo menos, puedas tener un juicio más fundamentado.

Abandonan a sus amos a la menor oportunidad

Es común escuchar que los gatos “se van” y dejan a sus cuidadores. Sin embargo, la realidad sobre esto es mucho más cruel que un simple deseo del animal, y puede deberse a varios motivos.

En comparación con los perros, los gatos son más propensos a explorar el espacio que les rodea de manera independiente, pero en ocasiones, pueden desorientarse y perderse o sufrir accidentes en sus excursiones. De modo que si tu gato no ha regresado a casa después de un día o dos ¡búscalo! puede que no haya podido encontrar el camino a casa, esté asustado o se encuentre lastimado.

mimica y gestos en los gatos

La segunda razón puede deberse a que el gato está siendo mal alimentado, se siente maltratado o encontró una mejor fuente de alimentos. Aún así, muchas de las excursiones de los gatos se deben a que salen a buscar alimento. De hecho, que te traiga animales que él ha cazado significa que tu gato piensa que no puedes valerte por ti mismo y está tratando de alimentarte.

No se interesan si su cuidador se va o llega

Esto no es del todo cierto. Si bien, los gatos no están muy pendientes de las salidas y llegadas de su cuidador, sí lo identifican y, en ocasiones lo saludan. La situación más normal es que el gato salude al cuidador cuando llega de una excursión, ya sea frotándose contra él, maullando e incluso lamiéndolo.

Se ha demostrado que los gatos reaccionan a la voz de su cuidador, ya sea moviendo las orejas o la cabeza, pero debido a que no son obsesivamente dependientes de nosotros, como es el caso de los perros, muchas veces se interpretan las maneras de demostrar afecto del gato como desinterés.

No son cariñosos

Uno de los mitos sobre los gatos más extendido es que no son cariñosos. ¡Al contrario! Los gatos pueden llegar a ser muy cariñosos. Simplemente, debemos tener en cuenta que su manera de demostrar afecto es un tanto diferente.

Por ejemplo, a los gatos suelen gustarles los lugares donde pasas mucho tiempo sentado o acostado, como tu cama o tu silla favorita. Esto se debe a que estos lugares huelen a ti y él se siente cómodo o seguro cerca de ese olor.

Suelen disfrutar mucho la compañía de su cuidador siempre y cuando este respete su espacio. El gato buscará, cuando quiera, afecto y lo dará cuando lo considere necesario. Entender las necesidades de espacio y las afectivas de los felinos es fundamental para llevar una buena relación con ellos.

Otra forma de demostrar afecto por parte del gato es acicalando al cuidador, es decir, lamiéndolo. Si un gato te lame quiere decir que te considera en igualdad de condiciones, te respeta y te aprecia, pues jamás tendrían esta clase de contacto con un animal que consideren que no está a la par.

Igualmente, si un gato te deja tocarlo o se queda dormido cerca de ti quiere decir que te tiene confianza. De lo contrario no te permitirá acercarte, guardará distancia y se mantendrá alerta.

gato acostado

Son agresivos y muerden

El mordisco en los gatos tiene muchos sentidos, y no sólo corresponden a agresiones. Por ejemplo, un mordisco breve puede significar dominación, está tratando de demostrar superioridad sobre ti y comúnmente lo hacen sobre los animales que consideran en rango igual o inferior de jerarquía.

También lo hacen como “mordiscos de amor”, normalmente cuando estás acariciándolo o jugando. Se debe a una sobre estimulación de su sistema, como lo harían con otros gatos durante el juego o el apareamiento.

Otra razón por la que muerden es cuando ya no quieren más caricias: el gato te dirá cuándo quiere que lo acaricies y también te indicará, a mordiscos, la duración de estas sesiones.

¿Qué te han parecido estos mitos sobre los gatos? ¡Seguro que ahora piensas de diferente manera!

Imagen cortesía de Felipe Zamora.

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