Curiosidades del demonio de Tasmania

Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Paloma de los Milagros
18 febrero, 2019
El demonio de Tasmania es la pequeña fiera australiana que, por desgracia, actualmente se encuentra en peligro de extinción

El demonio de Tasmania, conocido científicamente como Sarcophilus harrisii, es el carnívoro marsupial más grande del mundo. Actualmente, solo se encuentra de forma silvestre en la isla de Tasmania.

Características del demonio de Tasmania

El demonio de Tasmania presenta una complexión robusta con unas dimensiones variables en función de la dieta, el hábitat y la edad. Generalmente, el peso de los machos oscila entre los 7 y los 13 kilos, mientras que las hembras no suelen superar los 9 kilogramos.

Presenta un denso pelaje negro o pardusco, con la habitual presencia de una mancha blanquecina en la zona de la garganta, por los costados o en la parte trasera. Su hocico suele ser más rosado.

Sus patas delanteras son ligeramente más largas que las traseras y su cabeza se caracteriza por alcanzar un gran tamaño y estar dotada de una potente mandíbula. Una vez cumplidos los dos años, y al madurar sexualmente, el demonio de Tasmania adquiere un tamaño adulto definitivo de 500 a 800 milímetros, con una cola que casi supone la mitad de la longitud de su cuerpo.

Hábitos reproductivos, alimenticios y conductuales

Esta especie se caracteriza por tener una longevidad media de no más de cinco años, puesto que la mayor parte de los juveniles, tras abandonar el núcleo familiar, encuentran dificultades para alimentarse o se ven amenazados por algún tipo de competidor.

Demonio de Tasmania: comportamiento

Sexualmente se definen por su promiscuidad y por reproducirse una vez al año entre los meses de febrero y junio. El período de gestación es de 21 días y, aunque el número de descendientes puede superar la decena, solo serán viables un máximo de cuatro, pues la hembra dispone únicamente de cuatro pezones para la lactancia. Tras el parto, las crías permanecerán en el marsupio hasta que se produzca el destete.

A nivel alimenticio, el demonio de Tasmania es un depredador oportunista y, a pesar de su gran capacidad cazadora, su dieta suele componerse de carroña. Cuando opta por presas vivas, combina la emboscada junto con persecuciones de corta distancia, y es que puede alcanzar velocidades de 25 km/h durante 1,5 kilómetros.

Aunque su dieta es variada y fluctúa en función de la disponibilidad, cuando se trata de presas vivas  tiene preferencia por los wombats, ratas canguro e incluso animales de ganado como las ovejas. Además, también suelen incluir aquellos insectos, larvas, reptiles y materias vegetales que encuentra en su camino.

Demonio de Tasmania: alimentación

Para cazar prefiere las noches o el crepúsculo y durante el día suele ocultarse entre la maleza o permanece en pequeñas cuevas. Se caracterizan por ser solitarios y, cuando varios individuos coinciden en torno a una misma fuente alimenticia, pueden desarrollar actitudes agresivas, a pesar de no ser territoriales. Durante la caza emiten diversos chillidos o gruñidos.

Hábitat y estado de conservación

Según datos del Gobierno de Australia, el demonio de Tasmania se encuentra en toda Tasmania, así como en algunas islas costeras. La especie desapareció del continente australiano hace 400 años, por su competencia con los dingos y por la creciente aridez.

Esta especie tiene preferencia por los bosques secos y mixtos de esclerófilos, además de la zona costera oriental y la costa noroeste de Tasmania. Evita los bosques húmedos y densos de zonas de mayor altitud.

Una de las principales causas de su muerte o su corta longevidad se debe a la enfermedad conocida como tumor facial de los demonios de Tasmania (DFTD) la cual ha supuesto una reducción del 80 % de la población en los últimos 20 años. Los animales que lo contraen, pues se trata de un tipo de tumor transmisible, se distinguen por presentar lesiones alrededor del hocico, que posteriormente se expanden por todo el cuerpo.

Actualmente, la Unión Internacional para la Conservación de la naturaleza (UICN) considera al demonio de Tasmania como una especie en peligro de extinción.