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10 curiosidades de las babosas

Las curiosidades de las babosas representan su adaptabilidad a entornos tan inclementes como variados. ¿Quieres conocer algunas de ellas?

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez el 28 septiembre, 2021.

Última actualización: 28 septiembre, 2021

Los moluscos gasterópodos más famosos en la sociedad general son los caracoles. Estos se ganan el favor de los seres humanos con sus “cuernos” simpáticos, su concha curiosa y su andar pausado. De todas formas, sus parientes más cercanos (las babosas) tienen muchísimas curiosidades que mostrar, aunque suelan generar bastante más rechazo sistemático.

Las babosas son invertebrados tanto terrestres como marinos que se han adaptado a múltiples estilos de vida, con todas las modificaciones corporales y fisiológicas que esto conlleva. Si quieres saber más sobre ellas, te animamos a leer estos 10 datos de interés.

1. El término “babosa” engloba a muchas especies

Cuando hablamos de babosas solemos pensar en un ser marrón, viscoso y con una línea naranja rodeando sus bordes corporales. Aunque esta idea describe a la perfección a una de las especies más comunes en Europa (Arion vulgaris), cabe destacar que existen muchísimas más.

El término “babosa” engloba a cientos de especies presentes en los órdenes biológicos Onchidiacea, Soleolifera y Sigmurethra. Este último orden también recoge a los caracoles terrestres que conocemos y todos ellos son moluscos gasterópodos (de los cuales hay 80 000 especies en total repartidas por el mundo).

Las babosas y los caracoles terrestres son parientes muy cercanos.

2. Un plano corporal común

Las babosas parecen simples a primera vista, pues carecen de una concha externa que las proteja (a diferencia de los caracoles). De todas formas, su anatomía guarda muchos secretos que merece la pena conocer. En la siguiente lista, te mostramos el plano corporal común de estos invertebrados:

  • Tentáculos: como otros gasterópodos, las babosas tienen tentáculos (oculares y sensoriales). Ambos son retractables.
  • Manto: por detrás de la cabeza de este gasterópodo se encuentra el manto, una especie de joroba que cubre parte de su dorso. Aquí se encuentra el pneumostoma encargado de la respiración.
  • Cola: es la sección de la babosa que se encuentra tras el manto.
  • Pie: es la parte baja ventral de la babosa. Este pie permite el movimiento gracias a una serie de contracciones musculares y la secreción de mocos.

3. ¿Una concha?

La mayoría de las babosas tienen un remanente de su concha, mucho más presente en sus parientes los caracoles. Este órgano es interno y se ha aprovechado para el almacenaje de sales de calcio, si bien es cierto que algunos de estos invertebrados carecen de él en su totalidad. Los ejemplares adultos de la familia Philomycidae son un ejemplo de ello.

Muchas babosas tienen una concha internalizada que sirve como despensa de minerales. Este es un caracter vestigial que ha adquirido una nueva función.

4. Las babosas dependen de la humedad

Otra de las curiosidades de las babosas se ve representada por su necesidad a la hora de encontrar ambientes viables para su supervivencia. Como estos invertebrados carecen de conchas, son vulnerables a la desecación y mueren en poco tiempo en ambientes extremadamente secos. 

Para evitar este escenario, las babosas generan una capa de moco protector al rededor de su cuerpo que las mantiene un poco aisladas. Además, aprovechan en las noches lluviosas para salir y alimentarse, momentos en los que la humedad ambiental es más alta.

5. Las babosas son productoras de 2 tipos de moco

Las babosas son capaces de sintetizar 2 tipos de material mucoso: acuoso denso. Ambos son higroscópicos, es decir, atraen la humedad del entorno inmediato mediante procesos de absorción. El moco acuoso se expande a los lados del invertebrado, mientras que el denso se libera de atrás hacia adelante (y cubre todo el cuerpo del animal).

Gracias a su producción mucosa, las babosas son capaces de moverse y protegerse.

6. Una ecología trófica diversa

La mayoría de las babosas son animales generalistas, es decir, se alimentan de casi todo tipo de materia orgánica que encuentran en su entorno. No suelen hacerle ascos a plantas como las petunias, los crisantemos, los narcisos, las begonias y otras muchas más. Por ello, se consideran plagas de jardín y pestes agrícolas a partes iguales.

Estos invertebrados también comen frutas, hortalizas e, incluso, hongos y mohos. Tampoco desaprovechan la materia orgánica en descomposición de procedencia animal (ciertas especies son depredadoras de otros seres de pequeño tamaño).

7. Forman parte de la base alimenticia de muchos animales

A pesar de que no sean agradables para la vista de muchos, las babosas forman parte del menú de todos los grupos de vertebrados. Entre los animales que las depredan se encuentran reptiles, anfibios, mamíferos, aves y hasta peces. Ciertas especies (como la culebra Thamnophis elegans) se han especializado en depredar sobre babosas, aunque también consume otros seres pequeños.

La serpiente Duberria lutrix se alimenta de forma exclusiva de babosas y caracoles.

8. Un método de defensa primario (pero efectivo)

Otra de las curiosidades de las babosas radica en su rudimentario método de defensa. Cuando perciben un peligro, estos invertebrados se contraen sobre su propio cuerpo, haciéndose mucho más gruesos y compactos. Además, se agarran firmemente con su pie al sustrato. Con este cambio postural, es mucho más difícil arrancarlas del suelo y tragarlas.

9. Las babosas son hermafroditas

Las babosas son hermafroditas, por lo que presentan órganos sexuales masculinos y femeninos. Curiosamente, se han detectado en algunas especies casos de apofalación, en los que uno de los componentes reproductivos se muerde y arranca su propio órgano sexual masculino para separarse de su compañero si este se queda atorado en su cavidad femenina.

Aunque pierden su estructura masculina en el proceso, estas babosas pueden reproducirse aún con sus órganos sexuales femeninos. 

10. Algunas babosas son problemáticas, pero otras no

La mayoría de babosas son inofensivas para los seres humanos y sus intereses, pero una cantidad contada de especies son pestes muy serias en la agricultura y en la horticultura. Cuando se alimentan de los cultivos, acaban con sus hojas y sus tallos antes de que los vegetales puedan crecer. 

Aunque la eliminación de estos bellos invertebrados nunca tiene que ser la primera opción, a veces es necesario acabar con las plagas antes de que creen perjuicios económicos graves. Las babosas son seres fascinantes, pero algunas también pueden arruinar un cultivo agrícola en cuestión de semanas.

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