Corea del Sur cierra el mercado más grande de carne de perro 

El cierre de este tipo de negocios representó un avance en la historia frente a la tradición asiática que promueve comer carne de perros.
Corea del Sur cierra el mercado más grande de carne de perro 

Escrito por Alba Muñiz

Última actualización: 14 febrero, 2022

Si hay algo que nos cuesta asimilar a las personas, son las costumbres de otros pueblos que poco tienen que ver con nuestra idiosincrasia. Por eso, fue una buena noticia que en 2016 Corea del Sur decidiera terminar con los puestos de venta de carne de perro en el mercado de Morán.

Los comercios de venta de carne de perro del mercado de Morán tuvieron que reconvertirse

perro enjaulado

Ubicada en la ciudad de Seongnam, unos 26 kilómetros al sur de la capital coreana, esta feria funcionaba desde principios de la década del ’60 del siglo pasado. Tenía la fama de que allí se encontraba todo lo que se buscaba. Incluso, y lamentablemente, carne de perro.

Para el 2017 se estimaba que en el mercado se vendían, muertos o vivos, unos 80 mil canes por año. No por nada Morán estaba considerado el primer proveedor de este “producto” en ese país.

Pero con esta nueva orden, los 22 comerciantes dedicados a este “rubro” se vieron obligados a desmontar sus jaulas y mataderos antes de mayo del 2017. Para compensarlos, la alcaldía les proporcionaría una subvención. La idea era que se reconvirtieran a otras actividades.

En el mercado de Morán de Corea del Sur, los puestos dedicados a la comercialización de carne de perro tenían pautado cambiar de actividad antes de mayo de 2017.

Una larga lucha en defensa de los derechos de los animales

Las organizaciones que luchan por los derechos de los animales venían denunciando este tema desde hacía ya bastante tiempo. Una de ellas es la KAWA (Asociación Coreana del Bienestar Animal).

Los perros estaban hacinados. Además, eran exhibidos para que los clientes eligieran, literalmente, cuál se querían comer. Luego, si el comprador no se llevaba vivo al ejemplar seleccionado, el animal era faenado. Esto sucedía incluso a la vista de todos. Y está bien documentado el uso de métodos crueles que usaban para matarlos (electrocución, ahorcamiento, golpes, etc.).

Pero pese al beneplácito de los animalistas por esta medida a favor de los canes, sabían que su tarea no terminaría ahí. Desde entonces, tendrían que vigilar más que nunca para que la práctica no continuara de forma clandestina, tanto en el mercado como en sus alrededores.

¿Una medida oportunista?

La decisión de cerrar estos puestos del mercado de Morán surgió también tras la gran cantidad de quejas de algunos turistas. Además, se manifestaron en contra los vecinos que habitaban la zona. Se sentían afectados por el ruido y los olores que generaba este tipo de “negocio”.

Sin embargo, algunos sospechaban que la medida era más oportunista. Tendría que ver con que Corea del Sur era la organizadora de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018.

La frase pronunciada por el alcalde de Seongnam, se pudo medir con esa vara. Lee Jae-myung no tuvo empacho, incluso, de citar a Gandhi: “La ciudad tomará la iniciativa de transformar la imagen de Corea del Sur, ya que la grandeza de una nación puede ser juzgada por la forma en que sus animales son tratados”, dijo.

El difícil camino para dejar de ser comida y convertirse en mascota

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Al igual que en otros países asiáticos, la carne de perro está considerada una tradición culinaria en Corea. Pero su consumo ha bajado de manera drástica en las últimos años. Se rebaja a medida que los canes se fueron convirtiendo en mascotas. Prueba de ello es que, en el mismo mercado de Morán, en 2001, había 54 comercios dedicados a ese “negocio”.

Sin embargo, existe un limbo legal que permite que estas prácticas se sigan llevando a cabo. Corea del Sur no tiene una legislación que prohíba la venta y el consumo de carne de perro. Pero tampoco está regulada la actividad.

Y aunque la normativa relacionada con el sacrificio y distribución de ganado no incluye a los canes, hay granjas comerciales donde se crían estos animales para suplir la demanda de carne.

Entonces, si bien se pudo celebrar este gran paso, queda claro que todavía falta mucho por hacer por el bienestar de los peludos en este país. Y también en el resto del mundo.