Consejos para la cría del pavo doméstico

Francisco María García 19 febrero, 2018
Lógicamente, su alimentación será clave para garantizar un consumo de carne de calidad; proporciones y cantidad de comida natural concreta, así como una temperatura ambiente adecuada, son factores a tener en cuenta para tener éxito en esta actividad comercial

Muchas son las personas que crían pavos para consumo personal o para venderlos como alimento. Especialmente en algunos países, el pavo es una comida típica de Navidad, por lo que deja muchas ganancias en la venta durante estas fechas.

No obstante, las propiedades nutritivas que posee la carne de pavo frente a las de otros animales hizo que en los últimos años se lo comenzara a incorporar también en las dietas diarias.

Además de poseer una carne más completa que la de otros animales, la pechuga de pavo es baja en sodio, posee menos calorías y grasas y contiene más proteína, calcio y vitaminas que la pechuga de pollo. También frente a otras carnes rojas, la de pavo es una de las más bajas en colesterol.

La calidad del producto que se extraiga de él variará de acuerdo con el alimento que se haya utilizado durante su crianza. Una buena cría del pavo doméstico es lo que garantizará una nutrición saludable para el consumo humano; incluso un negocio exitoso.

La cría del pavo doméstico

Aunque es un ave, no es capaz de volar debido a que sus alas duplican su tamaño. Puede llegar a medir hasta un metro de altura y su peso puede variar desde los 4 a los 20 kilos.

Origen del pavo doméstico

Durante los primeros meses de vida, las crías del pavo transcurren sus días bajo el amparo de las alas de su madre. En un ambiente natural la cría del pavo doméstico contempla desde su nacimiento que coma por sí solo.

Su menú diario incluye insectos, granos, hojas y piedras; frutos, bellotas y otras especies silvestres. También se nutren de lombrices, caracolillos, larvas de insectos, semillas, salvado de trigo, hortalizas y cereales.

Cómo lograr la crianza de numerosos pavos

En caso de disponer de criaderos con gran cantidad de pavos, generalmente se utilizan otras formas de crianza diferentes a las mencionadas.

Algunas de las técnicas de crianza más conocidas en los grandes criaderos comprenden mantener al pavo en una incubadora con su fondo cubierto con papel, sobre el cual se debe colocar su comida desde los primeros días de nacimiento.

En el  interior de esta habitación se debe contar con lamparas de 120 o 250 vatios ubicadas encima de ellos, que garanticen que la temperatura del ambiente ronde en sus primeras semanas 34ºC.

Qué comen los pavos

Pasado este tiempo, se puede incorporar a su dieta un alimentador para pavo. Tanto el recipiente del alimento como el del agua, deben contener comida suficiente para garantizar su colocación cada 25 aves. Es importante que se encuentren alejados del calor de las lámparas, pero a su vez garantizar que el alimento está al alcance de los pavos.

Para las primeras semanas de cría del pavo doméstico se recomienda que su dieta contenga 30% de proteína en cada ración, y se agreguen maíz y avena hacia las 14 semanas. A los 80 días de su nacimiento, se puede incorporar patatas y cereales, como también dejarlo libre para que consuma pasto.

Se desaconseja criar el ave con alimento comercial, ya que ello hace que disminuya la calidad de su carne. También se debe evitar que crezcan excesivamente, pues su tamaño anormal delata la crianza bajo alimento artificial. Los consumidores saben que cuanto más natural es el alimento del pavo mejor será su carne.

Conservación del pavo

La hembra es capaz de reproducirse a partir de los tres años, y lo podrá hacer solo en primavera; durante esta época pondrá entre ocho y quince huevos, a los que incubará durante 28 días.

Para conservar el bienestar del pavo y garantizar una carne de calidad es necesario tener en cuenta algunos cuidados; por ejemplo, aislar a las aves enfermas para disminuir el riesgo de contagio y la transmisión de enfermedades.

Alimentación del pavo doméstico

Otro punto importante son las medidas preventivas que apuntan a reducir el nivel de canibalismo. Por un lado, se debe dar al pavo espacio suficiente para que pueda apartarse de otros como él, salir a pastar, así como alejarse de la luz y el calor.

Una vez haya crecido lo suficiente, pero siendo aún joven, se recomienda cortar la punta de su pico para evitar las posibilidades de picoteo entre sí, que puedan resultar en la muerte de alguno de los machos del grupo.

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