Conoce Estambul: la ciudad de los gatos

Miguel Rodríguez 2 julio, 2018
Si bien los felinos eran nativos de la zona, lo cierto es que con la llegada de los barcos mercantes se multiplicaron; lejos de ser considerados como 'plaga', estos animales son venerados por los habitantes de la zona

Es bien sabido por muchos que Turquía posee una historia muy rica en la civilización occidental. Su capital Estambul ha sido llamada como la encrucijada del mundo en distintas ocasiones, pero pocos saben que la conocen de otra forma: la ciudad de los gatos.

De Constantinopla a Estambul, unos siglos de historia

Estambul, originalmente llamada Constantinopla por su fundador, el emperador Constantino I, fue fundada en el siglo IV d.C. Fue la capital del Imperio Romano de Occidente y su principal ciudad portuaria a lo largo de los siglos, por la cuenca del Bósforo que separa a Europa de Asia.

Por esta razón, se la ha conocido como la ‘encrucijada del mundo‘ gracias al choque de culturas que aquí puede haber. Actualmente, se le conoce como Estambul por la llegada del Imperio Otomano: el sultán Mehmed II cambiaría su nombre por motivos políticos.

Pero, ¿dónde entran los gatos en todos esto? Pues los gatos eran nativos de la zona en un principio, pero con la llegada de los barcos mercantes, muchos más llegaron a la ciudad. A medida que pasaba el tiempo, más y más gatos llegarían a la ciudad y harían de ella su hogar.

Tanto era el cariño de sus habitantes hacia estos animales que en las construcciones más antiguas se observan rencillas que los gatos podían entrar a visitar. Se puede concluir que los gatos forman parte de la historia de la ciudad, en conjunto con sus monumentos históricos.

“No se moverían aunque el mismo Sultán pasara por allí”, afirma el escritor Mark Twain.

La ciudad de los gatos en la actualidad

Sentados en una plaza o tomando el sol, a los gatos podemos encontrarlos en cualquier sitio de la ciudad haciendo de las suyas. Los felinos son los verdaderos reyes de la ciudad y no temen demostrarlo todos los días.

Gatos en Estambul

En la Estambul moderna una imagen recurrente es ver a las manadas de gatos en callejones y techos. De hecho, ¡no hay ningún solo sitio en el que un gato no esté a la vista! Los gatos de Estambul son un icono de la ciudad, tanto como el Haghia Sophia y la Torre de Galata.

Hasta en las zonas más restringidas de esta ciudad se pueden encontrar gatos. Los habitantes los consideran un animal de buena suerte y compañía, por lo que incluso en sedes del gobierno puedes observar a los gatos haciendo de las suyas.

A los residentes de esta ciudad no les molesta la presencia de nuestros amigos felinos; de hecho, se les da la bienvenida en muchas ocasiones, ya que eran y siguen siendo ávidos cazadores de ratones en la ciudad. Además, para el Islam, se cree que el profeta Mahoma era amante de los gatos.

A Estambul también se le conoce como la ciudad de los gatos porque sus habitantes buscan preservar la vida de ellos. Hay leyes en la actualidad que protegen la vida de estos felinos, y hasta sus pobladores consideran la muerte de un gato una señal de mala fe.

Proverbio turco: “Si matas a un gato, necesitas construir una mezquita para que Dios te perdone”.

Para cualquier visitante de esta ciudad, ver esta cantidad de gatos en un solo sitio puede abrumar bastante, pero lo cierto es que ellos son unos habitantes más de la ciudad, en conjunto con el gran número de perros que existen.

Documental Kedi de gatos

Kedi: el documetal

La palabra kedi en turco significa gato y, por si no te ha quedado claro, se trata sobre la vida de los felinos en la ciudad de los gatos. Ceyda Torun, el director de este largometraje, se encarga de explorar la vida de los gatos de su ciudad natal.

El documental relata la vida de varios gatos con personalidades distintas, todos ellos obviamente situados en su desarrollo por Estambul y su relación con los habitantes del lugar. En la actualidad, unos 150 000 gatos hacen vida esta ciudad, por lo que cada gato es muy distinto a otro.

En resumen, la historia de esta ciudad está ligada a los gatos, ya que la presencia de ellos en la metrópolis es tan antigua como su fundación misma. Si planeas visitar la zona en algún momento, recuerda brindarles el respeto que se merecen.

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