Comportamiento del degú

Estos roedores se han hecho famosos en los últimos tiempo debido a su tenencia como mascota. Esto ha permitido un estudio más profundo del comportamiento del degú, sobre el cual puedes leer aquí.
Comportamiento del degú
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 13 agosto, 2021

Conocido también como “ratón de las tapias” o “ardilla chilena”, el protagonista de este artículo es un pequeño mamífero roedor histricomorfo que habita en zonas semiáridas de Chile. Aquí podrás conocer el comportamiento del degú (Octodon degus) en su vida diaria y descubrirás por qué se ha popularizado tanto en los hogares como mascota.

Estos animales pueden vivir de 4 a 6 años y se alimentan fundamentalmente de hierbas, hojas y semillas. Gracias a sus hábiles patas delanteras (similares a pequeñas manos), son capaces de seleccionar y manipular su alimento y excavar sus madrigueras, y además, están dotados de una gran inteligencia.

Comportamiento del degú

El comportamiento del degú, a diferencia del de otros roedores, es crepuscular: pasa la mayor parte del día deambulando por los suelos de su área en busca de comida, descansando por la noche. Es una especie gregaria y de carácter nervioso y tímido, aunque entre ejemplares son afectuosos. En los siguientes apartados, puedes aprender sobre su comportamiento en las diferentes áreas de su vida.

Conductas exploratorias y vigilancia

El degú tiene un fuerte instinto exploratorio, por lo que dedica gran parte del tiempo que pasa fuera de la madriguera a reconocer sus alrededores. Durante el día, grupos coordinados de estos roedores salen en busca de agua y comida: mientras algunos de ellos se aventuran a terrenos desconocidos, los demás vigilan para avisarlos en caso de peligro.

La cantidad de esfuerzo dedicado a vigilar es mayor cuanto más abierto sea el espacio que exploran. En caso de ataque, se movilizan en el refugio más cercano para reorganizarse y huir.

Un degu sobre una roca.

Ciclo circadiano

Los degúes dependen en gran medida del ciclo de luz y oscuridad, pues sus principales picos de actividad son al amanecer y al atardecer. Con el cambio de horas de luz a lo largo de las estaciones se modifican sus hábitos, como el tiempo de exposición fuera de la madriguera. La temperatura ambiental también influye en su actividad, pues salen a horas en las que el calor o el frío no sean subóptimos.

Comportamiento social del degú

Los degúes son animales fuertemente gregarios. En la naturaleza, se les puede encontrar en colonias de 5 a 10 individuos, conformadas mayormente por hembras adultas relacionadas de forma filial (madres, hijas y hermanas, también tías y primas). Los machos son menos numerosos y no suele haber más de 3 por grupo.

Las madrigueras subterráneas en las que viven se excavan de forma coordinada. Los adultos se comunican por medio de vocalizaciones, para hacer una cadena en la que cada individuo va sacando la tierra que excava el que está delante. El comportamiento cooperativo es muy habitual en esta especie en los diferentes aspectos de su vida.

El degú es un mamífero con una infancia prolongada, pues posee un complejo sistema comunicativo y social que aprende con la compañía de los demás juveniles a través del juego. Las comunidades se organizan de forma jerárquica, lo que les permite establecer un orden a la hora de comer y para reproducirse.

Comunicación del degú

En este apartado, podrás ver cómo cada sentido cumple una función propia en la comunicación. El comportamiento del degú se apoya sobre la propia integración de todas estas formas de transmitir mensajes, haciéndolo aún más complejo.

Comunicación visual

La vista les sirve principalmente para la lectura del lenguaje corporal. A través de las posturas, los degúes comunican estados de ánimo, dolor, enfermedad, predisposición al emparejamiento y muchas más cosas.

Al ser animales crepusculares, cuentan con un buen sentido de la vista. Poseen visión cromática, aunque solo con dos tipos de conos: ultravioleta y verde. Esta primera longitud de onda, invisible para los humanos, también influye en la comunicación, pues el pelo de su vientre y su orina reflejan intensamente la luz ultravioleta.

Comunicación olfativa

A través del olfato, los ejemplares reciben información del estado de salud (o reproductivo) de sus congéneres, además de su presencia. Entre machos, incluso, se ha documentado que utilizan los baños de arena para impregnar zonas determinadas con su olor a modo de marcaje. Las hembras, por el contrario, no muestran esta conducta de forma tan establecida.

Audición y vocalización

El sistema auditivo de estos roedores también está bien desarrollado, pues las vocalizaciones son su principal vía de comunicación. Son capaces de distinguir a los diferentes miembros de su grupo a través del timbre de su voz.

Se han categorizado 15 tipos de vocalizaciones en los degúes, habiendo variaciones dentro de cada uno según el contexto, jerarquía, sexo y estación del año. Algunas categorías de sonidos son exclusivas de relaciones materno-filiales y las crías aprenden la totalidad del repertorio a medida que maduran.

Comportamiento reproductivo del degú

Los degúes se reproducen una sola vez al año, cuando comienza la temporada de lluvias. La gestación dura de 90 a 95 días y la lactancia unas 5 semanas. Una hembra puede dar a luz entre 4 a 8 crías.

Las crías de degú nacen precociales, es decir, bastante desarrolladas e independientes: su cuerpo ya posee pelo, tienen dientes, sus ojos están abiertos y su sistema auditivo es funcional. Permanecen en el nido hasta las 3 semanas de edad.

Los machos alcanzan la madurez sexual a las 16 semanas, mientras que las hembras lo hacen un poco antes, a las 12-16 semanas de edad. Durante este tiempo, forman grupos sociales con congéneres del mismo sexo, en los que desarrollan sus habilidades sociales hasta dispersarse. La lactancia y crianza son comunales: las hembras alimentan y cuidan de las crías de familiares cercanas.

Los machos también participan en la crianza de los degúes juveniles.

Los degúes exhiben filopatria, por lo que, aunque se separen del grupo al alcanzar la madurez, no se alejan demasiado de su lugar de origen. Sin embargo, los machos son bastante territoriales en la época reproductiva y no dejan que otros grupos se acerquen a su zona, aunque sean familiares.

Comportamiento alimenticio

Durante la búsqueda de alimento, el comportamiento del degú es colaborativo: los miembros del grupo se coordinan para comunicarse en caso de encontrar comida por medio de vocalizaciones específicas. La situación orográfica tiene influencia en la conducta de almacenamiento del degú, pues a mayor altura muestran mayor acumulación de alimento en la madriguera.

¿Quieres conocer el comportamiento del degu?

La popularidad de esta especie como mascota ha favorecido el poder hacer estudios observacionales en cautividad y desentrañar algunos aspectos del comportamiento del degú desconocidos hasta la fecha. Sin embargo, a la hora de mantener a estos mamíferos, es necesario informarse para que tengan buena calidad de vida, pues aún son algo desconocidos en cuanto a su vida en cautividad.

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