Cómo prevenir y tratar resfriados en los perros

Alba Muñiz · 16 julio, 2015

Tu perro estornuda, tiene mocos, tose, le lloran los ojos y está decaído. Todo parece indicar que padece un resfriado. Y sí, los animales no están exentos de este tipo de dolencias y también se resfrían.

Para ser más precisos, el término que utilizan los veterinarios es infección respiratoria superior, y la producen virus similares a los que afectan al ser humano, aunque no son los mismos.

Por eso, aunque tu mascota no pueda decírtelo, seguramente también tiene dolor de cabeza y muscular, un malestar generalizado y hasta algunas líneas de fiebre.


Consejos para prevenir resfriados en los perros

perro enfermo

Como dice el viejo refrán: “es mejor prevenir que curar”, sobre todo si se trata de patologías evitables, tomando algunos recaudos para mantener a tu perro lejos de mocos y estornudos. Por ejemplo:

  • Resguardalo de los cambios bruscos de temperatura y de las corrientes de aire.
  • Calefacciona y refrigera tu hogar en términos razonables.
  • No saques a pasear a tu perro en horarios donde las temperaturas pueden ser extremas.
  • Si hace mucho frío o llueve, abrígalo con algún tipo de ropa para canes a la hora de su paseo.
  • Sécale bien el pelo después del baño o si lo mojó la lluvia.
  • Si tienes que dejarlo algunos días en una residencia canina, asegúrate de que el veterinario le haya aplicado la vacuna contra la tos de las perreras.
  • Proporciónale una dieta de calidad y con los nutrientes necesarios.
  • Mantén a tu perro bien limpio e higieniza bien sus espacios.
  • No lo expongas al polvo o al humo de cigarrillo.
  • Recuerda desparasitarlo periódicamente y tener sus vacunas al día.

Consejos para tratar a perros resfriados

perro acostado

Si seguiste todos los consejos pero de todas formas no pudiste evitar que tu perro enfermara, te indicamos algunos temas que debes tener en cuenta a la hora de intentar aliviar el resfriado de tu querida mascota.

  • Redobla los esfuerzos para que no tome frío.
  • Reduce sus niveles de actividad. Procura que los paseos sean cortos y en momentos en que la lluvia o el frío no sean excesivos.
  • No lo obligues a ejercitarse. Recuerda que se sentirá aletargado a causa de su enfermedad.
  • Asegúrale un lugar tranquilo y cálido donde pueda descansar y recuperarse.
  • Mantenlo bien hidratado. Controla que cuente siempre con agua fresca a su alcance.
  • Mételo en el cuarto de baño y abre el grifo del agua caliente. El vapor que se formará contribuirá a que respire mucho mejor.
  • Si adviertes que ha dejado de beber, intenta darle agua con una jeringuilla y humedece su pienso.
  • Estimula su apetito y, de paso, favorece su hidratación, preparándole un caldo casero de pollo.
  • No lo mediques por tu cuenta, menos aún si tu idea es darle remedios indicados para personas y no para animales. Pueden resultarle tóxicos y provocarle dolencias irreversibles en órganos tan sensibles como el hígado.

 Consulta al veterinario. Incluso si piensas darle un medicamento casero.

Ten presente que, al igual que ocurre con los humanos, el resfriado de tu perro deberá remitir en pocos días. Si esto no pasara, o su situación se agrava, consulta a tu veterinario. Presta especial atención a estos signos en tu mascota:

  • Que deje de beber.
  • Que se muestre decididamente incómodo.
  • Que parezca que hay un sonajero en su pecho.

En estos casos, es probable que tu can necesite un antibiótico para superar su enfermedad.

Además, cachorros y perros ancianos deberían ser revisados por un profesional aunque no presenten cuadros graves en apariencia.

Ten presente también que otras enfermedades pueden llegar a confundirse con el resfriado, como es el caso del moquillo, una patología muy contagiosa –producida por un virus– y que ataca a perros de todas las edades.

El moquillo afecta principalmente las vías respiratorias, el aparato gastrointestinal y, en casos graves, al sistema nervioso de las mascotas.

Así que, si tu mejor amigo peludo se ha pescado un resfriado, lo mejor que puedes hacer es redoblar tu paciencia y tu afecto hacia él, cuidarlo con esmero y observar su evolución.

Seguramente se pondrá bien de inmediato. Y, si requiere ayuda profesional, tu veterinario sabrá aconsejarte sobre las herramientas más adecuadas para que supere este molesto trance de la mejor manera posible.