¿Cómo hacer una RCP en perros?

01 Marzo, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Conocer la técnica de RCP en perros puede salvarles la vida si se encuentran en una situación grave. Siempre es recomendable que el tutor sepa cómo ejecutar estas prácticas.

Una de las situaciones más estresantes y aterradoras por la que un tutor puede pasar es ver que su can se desploma y deja de responder. Informarse y conocer las técnicas de RCP en perros o reanimación cardiopulmonar puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte para la mascota.

En las siguientes líneas explicaremos en qué consiste esta técnica y cómo se aplica correctamente en canes, según su peso y tamaño corporal. Antes de nada, también es importante saber mantener la calma para actuar de forma eficaz sin poner en compromiso la vida del perro por una mala praxis.

¿Cuándo hacer una RCP en perros?

Antes de realizar esta técnica, es crucial comprobar si el perro la necesita realmente. De otro modo, el can podría salir gravemente lesionado. Para ello, hay que evaluar el estado de la mascota para saber cuáles son los siguientes pasos que se deben seguir.

En primer lugar, se comprobará si el animal respira correctamente. Para ello, se puede pasar el dorso de la mano por delante de la nariz del perro para ver si sale aire. Además, hay que vigilar el tórax —para comprobar si este sube y baja—.

Si el animal no estuviera respirando, primero hay que comprobar que las vías aéreas superiores no están atascadas. Así, se tirará de la lengua del perro todo lo posible para comprobar si hay algún objeto o líquido en la garganta o en la boca y esto le esté causando asfixia.

En segundo lugar, se debe comprobar si el perro tiene pulso. Para tomar el pulso a un can se debe buscar la arteria femoral. Esta se encuentra en el interior del muslo, por encima de la rodilla. Si se coloca la mano en esta región, se debe notar el pulso.

Si no se encontrara la arteria femoral, también se puede tomar el pulso sobre la almohadilla central derecha de la pata delantera del perro o directamente sobre el corazón. En el caso del que el can no respire ni tenga pulso, se debe realizar una RCP.

Análisis abdominal de un perro.

¿Cómo hacer la RCP a una mascota?

Esta maniobra comienza con el correcto posicionamiento del perro. Se debe acostar al animal sobre una superficie firme y plana. Se le estira la cabeza y el cuello para facilitar el movimiento del aire y, además, se debe tirar de su lengua para que descanse sobre la parte interior de los dientes —pero sin taponar la garganta—.

Posteriormente, el tutor se situará por la zona de la espalda del perro. Ambas manos se colocan una sobre otra, en la parte más baja del tórax, más o menos donde está el corazón —pero nunca justo encima de él—.

En perros de talla pequeña que pesan menos de 10 kilos, es mejor abrazar el tórax con ambas manos. Así pues, los pulgares del tutor quedarían en la espalda y el resto de los dedos sobre el pecho.

Con los codos rectos, se comienza a empujar la caja torácica con compresiones rápidas y firmes. Se debe comprimir un cuarto de la capacidad de la caja y a un ritmo de 15 compresiones por cada 10 segundos. En perros pequeños, se comprime con el pulgar y los dedos del pecho, a una ración de 17 compresiones cada 10 segundos.

Una vez se hayan dado las primeras 15 o 17 compresiones, se iniciará la respiración artificial. En los casos en los que los perros presentan pulso pero no respiración, toda la parte anterior debe obviarse.

Respiración artificial en perros

La sección de reanimación pulmonar comienza con el sellado de los labios del perro. En primer lugar, se coloca la mano sobre el hocico y se asegura que la boca esté completamente cerrada.

Tras esto, la persona coloca la boca sobre los orificios nasales del animal y sopla suavemente. Si el tórax del can no se eleva hay que soplar más fuerte. En perros pequeños, se coloca todo el hocico dentro de la boca de la persona.

Una vez se ha insuflado aire, hay que permitir que este salga, por lo que se deja libre el hocico del can. La respiración artificial solo se realiza una vez cada 15 maniobras cardiacas.

La RCP en perros concluye una vez los animales respiran por sí mismo con más o menos normalidad y tienen un pulso constante. Cuando la mascota se recupera, hay que acudir al veterinario de forma inmediata.

Si por desgracia el perro no recuperara el pulso o respiración pasados 20 minutos desde que comenzó la maniobra, es mejor suspender el tratamiento, ya que no tendrá éxito una vez se supera este umbral de tiempo.

Un veterinario analiza a un perro y un gato.

Precauciones a la hora de realizar RCP en perros

La RCP en perros es una técnica muy dura y físicamente traumática tanto para el perro como para la persona que la realiza. En muchas ocasiones, se pueden provocar fracturas óseas y neumotórax durante la RCP en el animal. Si la persona sospechara de ello, no debe detenerse, simplemente realizar la técnica de forma más suave.

Por último, la RCP nunca debe practicarse en perros sanos, pues podría causarles graves daños e incluso la muerte. Por el contrario, sí pueden practicarse técnicas como la de tomar el pulso. Esto puede aumentar las probabilidades de éxito durante una RCP.

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