Cómo gestionar la ira de un gato

Aitana Bellido · 24 enero, 2018
Lo primero de todo, para mitigar la tendencia agresiva de los felinos, es respetar el periodo de destete de 14 semanas; ello incluye el proceso de socialización con su madre

Muchas de las personas que prefieren tener  un perro antes que un gato basan su decisión en el carácter voluble de los felinos. A los gatos se les suele describir como seres amantes de su independencia, una independencia que puede rayar en la indiferencia o la agresividad.

La gran mayoría de los comportamientos de carácter agresivo que se presenta en cualquier animal derivan de una situación de estrés o peligro. Poco puede hacer su dueño ante estas situaciones, aparte de aprender a reconocer los indicios y causas de la ira de nuestra mascota.

Cómo reconocer la ira de un gato

En primer lugar, debemos tener en cuenta que el nivel de domesticación de los gatos es inferior al de los perros. Esto quiere decir que, ante situaciones de peligro, estrés o incertidumbre, es fácil que reaccionen de una manera más cercana a la de un animal salvaje que la de un animal doméstico.

Esta inferior domesticación lleva a los gatos a vivir en un estado de alerta y tensión semi-permanente, sobre todo en lo que concierne a entrar en contacto con personas ajenas a su entorno.

Gato enfadado

Si queremos acercarnos a un gato que no es el nuestro, debemos hacerlo con cautela y no descartar una reacción agresiva por su parte.

Ciertos comportamientos, en apariencia inocuos, pueden propiciar una respuesta desagradable. Los niños pequeños, por ejemplo, tienden a jugar con la cola de los gatos y a tratarlos con una rudeza excesiva. Esto puede hacer que el animal se sienta estresado y que reaccione contra una hipotética amenaza.

He aquí una lista de indicios que nos pueden ayudar a reconocer que nuestro gato está a punto de reaccionar con ira o violencia:

  • Pupilas dilatadas.
  • Lomo erizado. Un gato que siente una amenaza inminente arqueará el lomo, mostrará uñas y dientes y adoptará una postura de ataque con el pelo totalmente erizado. Esta medida de defensa crea la ilusión de que el animal es más grande de lo que es.
  • Orejas plegadas.
  • Retirada de los labios para mostrar los colmillos, a menudo unida a siseos.
  • Gruñidos.

El destete temprano y los problemas de ira

Un estudio reciente ha puesto de relieve la relación entre el destete temprano en gatos y el desarrollo de un comportamiento propenso a la ira. Esta práctica también puede propiciar la aparición de los denominados comportamientos estereotípicos, en los que se repiten movimientos sin función definida.

Gatitos jugando

El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, ahondó en las consecuencias de destetar a gatos de una edad inferior a 12 semanas. Se trabajó con 5 726 ejemplares de 4o razas diferentes. Los resultados mostraron que aquellos gatos destetados a las ocho semanas mostraban un comportamiento más propenso a la agresividad que al miedo.

Aquellos gatos destetados más allá de las 14 semanas parecían tener una actitud menos tensa con los extraños, y una menor tendencia a desarrollar comportamientos estereotípicos.

Los hallazgos del descubrimiento llevaron a sugerir que un destete a partir de las 14 semanas era la mejor solución para el animal.

Gatitos

Definimos ‘destete’ no sólo como el cese de la lactancia materna, sino también como la separación del cachorro de la madre. Los gatos salvajes suelen pasar entre cuatro y  ocho semanas con ella, pero el gato doméstico común o Felis catus Linnaeus 1758 pasa una media de cuatro meses con su madre antes de ‘independizarse’.

La importancia de una socialización temprana en animales

También denominado imprinting, el periodo de socialización por el que pasan los cachorros más jóvenes junto a su madre es vital para su posterior desarrollo neurológico y social. Muchos de los problemas que llegan a desarrollar nuestras mascotas durante su edad adulta se derivan de un destete temprano.

Durante las primeras semanas de vida, la madre estimula a sus cachorros para que vayan desarrollando ciertos reflejos esenciales para sus funciones corporales. Ella les incita a moverse, a buscar la mama e incluso les estimula el peritoneo para facilitarles la defecación.

Gatitos

En caso de que este proceso no se complete de forma satisfactoria, pueden darse una serie de síndromes como los que se detallan a continuación:

  • Síndrome de reacción a la separación. Los animales que experimentan este síndrome tienen comportamientos anormales y destructivos ante prolongados periodos de soledad.
  • Síndrome de hiperactividad. Durante la socialización, los medios mordiscos con los que juegan los hermanos de camada les enseñan a no morder fuerte a sus iguales. Si no pasan por este proceso, canalizarán su energía de forma destructiva y morderán fuerte a su dueño.
  • Síndrome de ‘deprivación’. Afecta a aquellos animales que no toleran ruidos ajenos a su entorno, como el del motor de un coche, sirenas, bocinas…