Cómo evitar el miedo a la visita veterinaria

Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Paloma de los Milagros
· 17 febrero, 2019
La visita al especialista no tiene por qué ser sinónimo de tensión

Al igual que los humanos muchas veces nos mostramos reacios a la hora de acudir a un especialista médico, nuestras mascotas también pueden vivir la visita veterinaria como una experiencia traumática.

Generalmente, cuando un animal necesita atención médica no se debe a una revisión general, sino al diagnóstico o control de una enfermedad, o en cualquier caso a la práctica de un tratamiento que invade su zona de confort.

Por ello, comportamientos huidizos, ladridos, llantos e incluso la incontinencia urinaria son reacciones frecuentes tanto en los momentos previos como durante la visita veterinaria.

Paliar el miedo a la visita veterinaria

A continuación, se presentan algunos de los consejos aportados por los especialistas para mitigar dicha fobia:

  • El propietario debe mostrar una actitud relajada antes y durante la intervención veterinaria.

Muchas veces somos los propios humanos los que proyectamos nerviosismo ante nuestras mascotas, de forma que contribuimos a incrementar la tensión del animal. Para evitarlo, lo más recomendable es contar con un veterinario de confianza y, sobre todo, que se mantenga en el tiempo para crear complicidad entre los tres.

  • Procurar que la experiencia veterinaria sea lo menos traumática posible. 

A pesar de que la práctica de ciertos tratamientos o intervenciones pueden ser incómodos e incluso dolorosos, los dueños podemos mitigarlos con aspectos tan sencillos como: mejorar las condiciones de transporte del animal de camino a la consulta con transportines cómodos y seguros, acariciar y adoptar una actitud estricta y tranquila de forma que las órdenes no sean entendidas como castigos sino como deberes y, sobre todo, premiar.

Premio para un perro

Los premios en forma de golosinas, granos de pienso, huesos… son esenciales para remarcar los buenos comportamientos de nuestras mascotas, por lo que pueden ser administrados tanto al finalizar la visita veterinaria como durante la esta, siempre y cuando el profesional lo estime conveniente.

  • Fomentar la socialización del animal desde el principio de su desarrollo.

Este aspecto es primordial, sobre todo en el caso de perros y gatos, pues el contacto con otras personas es más viable. Favorecer encuentros con otros individuos contribuye a aumentar su grado de confianza y, por tanto, a evitar comportamientos defensivos reflejo de su tensión.

  • Acostumbrarles a la manipulación.

Desde los primeros momentos es clave que el animal se sienta relajado cuando se le coja o se le inspeccione. Prácticas como cortar las uñas, abrir la boca o simplemente cogerle o inmovilizarle para el baño ayudan a crear dicha complicidad esencial.

Limpiar y cortar las uñas a tu perro.

  • Recurrir al veterinario a domicilio.

En ciertos casos, bien porque el animal necesite un tratamiento especial o muestre un excesivo rechazo a la consulta que impidan visitar la clínica, o bien porque las características específicas de la especie lo requieran, hay opciones de veterinarios a domicilio.

Estas intervenciones, por lo general, suelen ser más distendidas por la seguridad que le transmite al animal el entorno familiar.

Es comprensible que nuestras mascotas muestren cierta tensión ante este tipo de trámite, pero en nuestra mano está ayudarlas a sobrellevarlo lo mejor posible.

  • Royal Canin. Comportamiento y educación del perro. (s.f). Recuperado de https://www.royalcanin.es/comportamiento-perro