Cinofobia, la fobia a los perros

Francisco María García · 6 enero, 2018
Los investigadores apuntan a que las causas principales de la cinofobia se relacionan con experiencias traumáticas durante la infancia

Aunque para la mayoría de nosotros los perros sean nuestros mejores amigos, los diagnósticos de cinofobia son crecientes en los tiempos actuales.

Hay ciertas personas que tienen fobia a los perros, y esta es una difícil realidad que debe ser superada diariamente. A continuación, vamos a conocer mejor la cinofobia, sus síntomas, causas y tratamiento.

¿Qué es la cinofobia?

Desde el punto de vista médico, la cinofobia es definida de la siguiente manera: “un persistente, anormal y injustificado miedo a los perros o a la rabia que estos pudieran transmitir”. Así las cosas, una persona que sufre de cinofobia siente verdadero pánico al percibirse en la presencia de un perro.

De hecho, en casos más graves, los síntomas de la fobia pueden aparecer apenas por imaginarse en un contexto que involucre compartir el mismo ambiente que un can. Además, los sueños también pueden contribuir a la aparición de los signos característicos de dicho temor intenso.

¿Cómo diferenciar la fobia de un miedo ‘común’?

Fobia’ y ‘miedo’ son conceptos distintos, es decir, que se expresan de forma diferente. El miedo es un sentimiento inherente a nuestra condición humana, y también está presente en otros animales; consiste en un mecanismo de defensa que desempeña una función esencial para nuestra supervivencia.

Este es el miedo que nos permite estar alerta, reconocer y actuar frente a situaciones de estrés o peligro; desde luego que es una reacción de mucha utilidad.

En el caso de la fobia, se caracteriza por una sensación de miedo desproporcionado frente a situaciones cotidianas, inofensivas o hasta irreales. Aunque los canes realmente puedan llegar a lastimar una persona, por autodefensa o falta de adiestramiento, la cinofobia es claramente un miedo que sobrepasa esta posibilidad.

Causas de la cinofobia

Cuando tenemos un miedo en niveles saludables, podemos utilizar nuestra capacidad racional para analizar el contexto en que nos encontramos. Entonces, podemos decidirnos por adaptarnos y superar ese temor, o por realmente actuar para escapar o enfrentar la situación.

Sin embargo, si tenemos una fobia normalmente perdemos este control voluntario sobre nuestro propio miedo. Una situación un tanto desagradable.

Entonces, el sentimiento sobrepasa la capacidad racional; y la imaginación suele empeorar los síntomas, hasta el punto de perder cualquier explicación racional para semejante temor.

A continuación, un ejemplo práctico para entender mejor la diferencia: una persona puede tener miedo y mantener distancia a un perro grande y potente o que se muestra irritado y, lejos de toda duda, es un cuidado preventivo absolutamente saludable.

Pero alguien que desarrolle una fobia a los perros mostrará verdadero pánico al ver, por ejemplo, un pequeño perro caminando tranquilamente por la acera que está en frente. Y no importa si el can se muestra totalmente inofensivo y amigable: la fobia no permite el diagnóstico racional que llevaría a la calma.

Síntomas de la cinofobia

Los síntomas de la cinofobia son similares a los de cualquier otra fobia, pero estos se desarrollan en relación a los perros.

En principio, todo miedo genera la sensación de malestar; pero en una fobia el sufrimiento es creciente, pues es alimentado por el carácter irracional de este temor desmedido. Esta molestia psicológica lleva a la aparición de los siguientes signos físicos:

  • Sudoración excesiva.
  • Taquicardias.
  • Sentimiento de rabia, ira o enfado desmedido.
  • Temblores.
  • Alteración del ritmo respiratorio o dificultad de respirar.
  • Náuseas y eventuales vómitos.
  • Dolores de estómago (que pueden llevar a diarrea).
Síntomas de la cinofobia

Posibles causas de la cinofobia

El primer intento de explicación para la cinofobia relaciona el aumento de casos diagnosticados con los ataques de perros que son noticia destacada en muchos países.

Por otro lado, los investigadores apuntaron a las experiencias traumáticas durante la infancia como la principal causa de la mayoría de las fobias. En el caso de la cinofobia, la mayoría de los pacientes entrevistados reveló haber sido expuesto a alguna situación negativa con los canes durante sus 10 primeros años de vida.

Además, se descubrió también que las fobias pueden ser ‘trasmitidas’ por los padres o personas muy influentes en la educación temprana de un niño. Por ello, debemos ser muy conscientes en el momento de presentar nuestros pequeños a los perros.

Cinofobia: ¿es posible prevenir?

Establecer una prevención para una fobia es tan o más complicado que apuntar a una causa específica para su desarrollo. Actualmente, los psicólogos y psicopedagogos especializados en la cinofobia, hacen referencia a la exposición temprana y gradual como la mejor forma de prevención.

Como los niños suelen ser más susceptibles a desarrollar fobias, debemos evitar exponerlos a situaciones traumáticas, así como transmitirles nuestros miedos.

Lógicamente, es importante enseñarles a prevenirse y adoptar medidas de seguridad, pero priorizando métodos racionales con la ayuda del refuerzo positivo.