¿El chocolate puede ser tóxico para los gatos?

1 enero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
El chocolate puede ser tóxico para los gatos, y ellos espontáneamente no buscarán comerlo. Sin embargo, la desinformación hace que las personas –al pensar que les están dando un buen regalo– los convenzan de que lo coman.

Aunque el chocolate puede ser tóxico para los gatos, no es muy frecuente. En general, los gatos –carnívoros por naturaleza– no tienden a ser golosos. Sin embargo, la curiosidad felina puede ‘ganar’ la partida e inducirlos a picar golosinas de chocolate, especialmente en gatitos jóvenes.

¿Por qué el chocolate puede ser tóxico para los gatos?

En primer término, los ingredientes comunes en las preparaciones del chocolate como el azúcar, el xilitol –un sustituto del azúcar– y el contenido de grasa no son buenos para los gatos.

Pero los componentes más peligrosos del chocolate para la salud de los gatos son la cafeína y la teobromina. La teobromina es un alcaloide vegetal de sabor amargo, que se encuentra naturalmente en el cacao.

La teobromina y la cafeína son sustancias estimulantes que pertenecen a la familia de las metilxantinas. En los gatos, estos compuestos actúan sobre los sistemas cardíaco y neuronal.

Es importante destacar que, en los gatos, estas sustancias se absorben rápidamente, pero se metabolizan muy lentamente. En consecuencia, la tasa de eliminación de la sustancia es lenta. Este hecho hace que la teobromina en los gatos ejerza su efecto farmacológico por mayor tiempo.

Gato observando pan de chocolate

Síntomas de la intoxicación por chocolate en gatos

Los signos clínicos, generalmente, ocurren dentro de las 6 a 12 horas posteriores a la ingestión. La toxicidad de la teobromina contenida en el chocolate produce en los gatos vómitos y diarrea. Su acción sobre el corazón induce el aumento súbito y pronunciado de la frecuencia cardíaca.

También puede haber aumento de la temperatura y convulsiones. En esta intoxicación la muerte generalmente se debe a arritmias cardíacas o insuficiencia respiratoria.

Otra complicación grave asociada al consumo de chocolate es la pancreatitis. Esta es una inflamación del páncreas que produce dolor abdominal, letargo y anorexia. La pancreatitis es una secuela potencial que puede ocurrir luego de 24 a 72 horas tras la ingesta.

Adicionalmente, el padecimiento de pancreatitis puede preceder a la enfermedad del hígado graso, una afección hepática muy grave y potencialmente mortal.

¿Cuánto chocolate es demasiado?

La dosis letal de chocolate para un gato se calcula en relación al peso corporal del felino, la cantidad de teobromina en el producto de chocolate que se ha comido y la cantidad del producto que ingirió.

El chocolate para hornear sin azúcar contiene la mayor cantidad de teobromina, seguido del chocolate negro y, luego, del chocolate con leche. El chocolate blanco tiene una cantidad insignificante de teobromina, pero a menudo tiene niveles más altos de grasa y azúcar.

Quizás la regla general más fácil sería pensar que 30 gramos de chocolate con leche por libra de peso corporal es una dosis potencialmente letal en los gatos. La conclusión es que un felino que se come un par de trocitos de chocolate no debería tener problema, aunque no es un buen hábito. Pero un gato adicto al chocolate sí puede padecer algo más que un problema.

Gato oliendo helado

Tratamiento médico para tu mascota

Si tu gato ha comido chocolate, llama a tu veterinario inmediatamente. El tratamiento médico de la intoxicación por chocolate, generalmente, implica inducir el vómito dentro de las dos horas tras la ingesta de chocolate. La inducción del vómito puede ser peligroso en los gatos; no lo intentes sin la recomendación de tu veterinario.

No existe un antídoto específico para esta toxina. La teobromina tarda varios días en excretarse del cuerpo, por lo que puede ser necesaria la hospitalización y la atención de apoyo.

Dependiendo de la cantidad ingerida, tu veterinario puede recomendar carbón activado por la boca para unir y evitar una mayor absorción de teobromina del tracto gastrointestinal. También puede prescribir la administración de fluidos intravenosos para prevenir la deshidratación, reponer electrolitos y promover el enjuague de la toxina fuera del sistema.

Además, podrán indicarse medicamentos anticonvulsivos, antieméticos para náuseas y vómitos y medicamentos para controlar su ritmo cardíaco.

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