Un chino crió a dos osos pensando que eran perros

Luis Francisco · 29 enero, 2016

De todos los animales que existen en el mundo, los osos son unos de los más hermosos y a la vez peligrosos que existen, ya que cuentan con una agresividad difícil de apaciguar una vez que se sienten nerviosos o amenazados, por lo que se trata de una especie casi imposible de poder domesticar.

Sin embargo, en  muchas ocasiones el desconocimiento se convierte en una de las armas más poderosas para poder hacer lo imposible, ya que la mentalidad es algo que puede condicionar tanto para bien como para mal.

¿No lo crees?, pues esto es lo que ocurrió con un hombre en China, tras lograr criar sin ningún tipo de inconveniente a dos osos, por pensar que eran perros.

A continuación, te contaremos esta insólita historia.

Necesidad de una mascota

oso

El hecho ocurrió en la provincia de Yunnan, en la que un humilde agricultor de plátano llamado Wang Kayui, decidiría junto a su familia hacerse con un par de caninos, ya que estos son los mejores amigos del hombre, y él deseaba regalarle a sus hijos el placer de tener una mascota a la cual cuidar y con la cual compartir.

Tras aceptar todos esta decisión, el agricultor se dirigió a la frontera de China con Vietnam, ya que un amigo le había comentado semanas atrás que allí podía conseguir diferentes tipos de canes con buen estado de salud, y a un precio bastante económico, por lo que nada parecía que pudiese salir mal.

Caninos sospechosos

Al llegar al lugar, Kayui encontraría a un comerciante quien comentaría que sólo le quedaban dos caninos de corta edad, gran tamaño, mucho pelo y de color negro, por lo que los vendería a un precio un poco más caro.

Lejos de cambiar de opinión, el agricultor pagaría por los dos animalitos y se los llevaría en una jaula a su casa, ya que había conversado con su familia al respecto, y necesitaba de estos seres tanto para jugar y entretener a sus hijos como para proteger y cuidar su hogar y la vida de quienes habitan en él.

Si bien las mascotas que compró manifestaban actitudes mucho más frías y recelosas que las de un perro común y corriente, para Kayui nunca existió mayor preocupación que la de ver a sus cercanos felices y ver que sus animalitos estuvieran bien cuidados, alimentados y lo más sanos que pudieran estar.

La verdad revelada

Sin embargo, todo cambió al notar que sus comportamiento eran mucho más extraños de lo que él creía, tras notar cómo sus dos peluditos empezaron a matar a los pollitos que tenía como mascota para comérselos, ya que lejos de alimentarse de la manera en que un can se alimenta, estos contaban con apetito insaciable, llegando a crecer hasta 50 kilos cada uno.

Ante este hecho Kayui empezaría a sospechar seriamente sobre las inéditas actitudes de estos animales, ya que si bien existen perros que pueden ser muy agresivos y pueden comer bastante, no hay casos que presenten similitudes con lo que estaba viendo.

Finalmente, todas las sospechas se harían realidad ante sus ojos a través de un colorido cartel de especies en peligro de extinción, repartido por la oficina de Seguridad Pública local sobre animales salvajes, que encontró el agricultor cerca de su hogar.

Osos negros asiáticos

oso en la selva

En ella aparecería la imagen de osos negros asiáticos, los cuales son una de las especies más protegidas de toda China, ya que se tratan de animales que sufren el riesgo de extinguirse por la pérdida de su hábitat.

Al ver esta fotografía Kayui se sintió aterrorizado, ya que se dio cuenta de que sus presuntos perros eran un par de ursus thibetanus que llevaban dos años viviendo ilegalmente con él.

Lejos de aprovecharse de esta situación, el agricultor decidió ser honesto y procedió a contactar con las autoridades para comentarles sobre lo que estaba ocurriendo.

Afortunadamente los representantes de la Seguridad Pública agradecieron el gesto de Kayui, y le felicitaron al notar como los osos se encontraban con un buen estado de salud, al no presentar ningún tipo de lesión y pesar 50 kilos cada uno.

Mientras eran recogidos para ser enviados a un centro especializado, la humilde familia se despediría amorosamente de unas mascotas que si bien no eran lo que ellos esperaban, se convirtieron en miembros amados del hogar.