Características del mangabey rojo

Alberto Fuentes · 13 febrero, 2019
El mangabey rojo es uno de esos primates que no deja indiferente a nadie; su inteligente mirada y su inconfundible 'sombrero' rojo hacen que destaque entre sus semejantes

Las esperanzas de borrar de la lista de animales en peligro de extinción al mangabey rojo se van perdiendo con el paso de los años. Su hábitat natural se reduce a una pequeña extensión en el zonas de Nigeria, Camerún y Gabón, más pegadas a la costa del océano Atlántico.

Por norma general, las zonas de selva y los manglares son los hábitats idóneos para este primate, con la suficiente arboleda y frondosidad como para alojar y dar protección a los numerosos miembros que suelen formar cada grupo, con hasta 70 ejemplares.

Pelaje inconfundible

La familia de primates de la clase mammalia es enorme, pero pocas son tan fáciles de reconocer como el mangabey rojo por su inconfundible tonalidad roja que recorre la parte superior de su cabeza.

Los colores que más predominan en su pelaje son el gris y el blanco, con una gran superficie en la parte dorsal de color gris y una parte ventral blanca que hace que destaque mucho la cara de color negro con las mejillas blancas.

Mangabey rojo: comportamiento

Su porte atlético y delgado le hace extremadamente rápido entre las copas de los árboles, y su enorme cola le ayuda a equilibrar el peso de su cuerpo, de entre 5 y 13 kilogramos. A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los primates, los machos y las hembras tiene un peso y tamaño muy similar.

Su tamaño medio, de entre 50 y 75 centímetros, le confieren una agilidad notable para moverse entre las ramas más finas, y sus largas extremidades le ayudan con esa tarea; no es una especie fácil de atrapar por sus depredadores…

Alimentación y comportamiento del mangabey rojo

Su condición de omnívoro le hace ser un auténtico oportunista, y pocos manjares de la selva son rechazados por un mangabey rojo. Las frutas y los tallos tiernos componen la mayor parte de su dieta, pero también le encantan las semillas, huevos de aves y hasta pequeños invertebrados como babosas.

Mangabey rojo: alimentación

Su potente mandíbula le permite hacerse con los frutos de cáscara más dura, cosa que no pueden hacer otros competidores y que le asegura una cantidad de alimento que prácticamente solo ellos pueden consumir.

En sus numerosos grupos las que mandan son las hembras. Estas son las encargadas de establecer las jerarquías entre ellas y las crías, con importantes enfrentamientos para que cada una ocupe su lugar.

Los machos son más dinámicos y abarcan más superficie en sus escapadas por los alrededores del núcleo familiar: unos cuantos ejemplares masculinos son los que defienden el grupo de forma más estática. Suelen marcar el territorio con potentes gritos para que ningún otro grupo ose adentrarse en su territorio.

Sus capacidades vocales son muy ricas y variadas, una muestra de su potente inteligencia. Entre ellos son capaces de comunicarse aunque se encuentren a cientos de metros de distancia, pero en ocasiones son inevitables las confrontaciones entre diferentes grupos.

Programa actual para evitar su extinción

La pérdida de espacio por la deforestación es el principal motivo de la reducción de su población, aunque también tiene el problema de aparecer en el menú de los habitantes humanos de la zona, con una cacería descontrolada que merma aún más su población.

Mangabey rojo: hábitat

Su baja natalidad tampoco ayuda a mejorar la situación, ya que solo tienen crías de una en una y necesitan una gestación de unos 170 días. La cría de mangabey rojo nace sin pelo y es complicado diferenciarla de otros mangabeys hasta que no tiene una edad más avanzada y comienza a florecer su inconfundible sombrero rojo.

La edad media de estos juguetones monos es de entre 25 y 30 años, en la media del resto de mangabeys, aunque en cautividad pueden superar fácilmente esta cifra. Actualmente, el Zoo de Barcelona es uno de los principales aliados de esta especie, y es el encargado de coordinar su situación para evitar su extinción.

Evitar la caza furtiva de este tipo de primates y reducir la tala de árboles en su hábitat sería la salvación de una de las especies de mangabey más amenazadas a día de hoy, aunque la situación actual no es nada alentadora para ellos.