Un buen perro no nace, se hace

Alba Muñiz · 14 octubre, 2015

La expresión “un buen perro no nace, se hace” resulta ingeniosa pero, como toda frase hecha, puede ser rebatida con distintos argumentos. Primeramente, deberíamos preguntarnos desde qué óptica definimos que algo es bueno y, en todo caso, bueno para quién.

¿El buen perro no nace, se hace?

¿Por qué deberíamos suponer que el perro no nace bueno y que por eso debemos tener el derecho de convertirlo en un buen can?

En todo caso, cuando decidimos adoptar uno de estos animalitos, deberíamos buscar la forma de lograr una buena convivencia. ¿Cómo? Respetando su naturaleza de perro, socializándolo y propiciando que respete algunas normas para relacionarse armoniosamente con las personas y otros animales.

Así, seguramente tendremos al mejor perro. Pero no nos equivoquemos. No lo hicimos nosotros. Sólo contribuimos a que aflorara lo mejor de él con un trato respetuoso y proporcionándole la atención debida y el afecto que se merece.

“Los animales no son hermanos, ni subordinados; son otras naciones, atrapadas junto con nosotros en la red de la vida y del tiempo”.
-Henry Beston-

El hombre también hizo malo al perro

labrador

Decir que el hombre puede hacer bueno a un perro es bastante petulante. Al contrario, podemos ver sobrados ejemplos en la historia del mundo que señalan lo contrario.

Por ejemplo, el hombre ha entrenado al perro para:

  • Atacar al enemigo en las distintas guerras que se han librado a lo largo de los siglos.
  • Perseguir, acorralar y matar prisioneros y esclavos evadidos.
  • Arremeter con violencia contra intrusos que invaden distintas propiedades.
  • Participar en peleas clandestinas de canes.

El mito de las razas agresivas

Todavía tenemos la hipocresía de señalar a ciertas razas como violentas y agresivas y nos rasgamos las vestiduras cuando nos enteramos por las noticias de que un perro mató a un niño o atacó ferozmente a un adulto.

Ningún perro en sí es violento; el hombre lo vuelve agresivo entrenándolo especialmente para el ataque o dándole una educación y una socialización deficiente.

Si bien la raza tiene influencia en el carácter de un can, no es un factor determinante para estigmatizarlo como agresivo. Pero como se sabe, es más fácil echarle la culpa a alguien que no se puede defender que tener el coraje de asumir los errores propios.

Respetando la naturaleza del can

Entonces, para asegurarnos de que un perro que -casi sin dudas- ha nacido bueno continúe siéndolo, debemos empezar por respetar su naturaleza canina. Intentar humanizar a las mascotas es el peor error en el que podemos caer y terminaremos enfermando al animal.

Ten en cuenta que, por naturaleza, los perros:

  • Ladran. Es una de las tantas formas que tienen para comunicarse.
  • Necesitan explorar nuevos territorios cada día. El paseo es el momento ideal para estos menesteres.
  • Olfatean todo lo que se interpone frente a sus narices, aunque a nosotros nos parezcan asquerosas algunas cosas que olisquean.
  • Huelen el trasero de otros perros. Lo hacen para contar con distintos tipos de información sobre sus congéneres.
  • Mordisquean distintos objetos. Está en ti darle los adecuados y evitar que destroce los que consideras valiosos.

Contribuyendo a criar un buen perro

abrazo persona perro

Además, un buen perro es, sobre todo, un perro querido. Tengamos en cuenta que querer no solo es mimar; también debes darle al animal una buena calidad de vida. Para eso debes considerar:

  • Controlar su buen estado de salud con visitas periódicas al veterinario.
  • Vacunarlo y desparasitarlo según las indicaciones del profesional.
  • Alimentarlo de forma adecuada de acuerdo a su tamaño y edad.
  • Procurarle un espacio propio donde pueda descansar de forma cómoda.
  • Proveerle agua fresca y limpia.
  • Estimular su inteligencia con juegos y juguetes.
  • Asegurarle el ejercicio diario que necesita.
  • Educarlo con técnicas como el Refuerzo Positivo, donde se recompensan los logros y se ignoran los errores o malos comportamientos.
  • Evitar el maltrato verbal y físico.

El buen perro nace y también se hace

Procurando lo mejor para nuestros peludos y educándolos de forma paciente y amorosa, seguramente tendremos un buen perro en casa.

En parte, será mérito nuestro, nadie lo duda. Entonces, podremos decir sin duda alguna que un buen perro nace pero también se hace.