"Blob": qué es el misterioso organismo con 720 sexos y sin cerebro

El "blob" es un curioso ser vivo que pertenece al grupo de los protistas, por lo que no forma parte de los animales, de los hongos o de las plantas. No obstante, comparte varias características con los primeros dos.
"Blob": qué es el misterioso organismo con 720 sexos y sin cerebro
Cesar Paul Gonzalez Gonzalez

Escrito y verificado por el biólogo Cesar Paul Gonzalez Gonzalez.

Última actualización: 01 septiembre, 2022

Dentro de la naturaleza existen muchos seres vivos fascinantes que la mayoría de las personas desconocen. Entre estos organismos se encuentra el “blob“, un misterioso ser con 720 “sexos” que no presenta un cerebro o sistema nervioso central. Aunque en apariencia es un “simple” moho mucilaginoso, tiene capacidades increíbles.

El nombre científico de esta especie es Physarum polycephalum. Forma parte de los mixomicetos, una clase curiosa que a simple vista luce como una gelatina viviente. Sigue leyendo este espacio y descubre más acerca del misterioso organismo conocido como “blob“.

¿Por qué se llama “blob”?

Esta especie de moho mucilaginoso recibió el nombre de “blob” gracias a una antigua película llamada “The blob, lanzada en 1958. Dicha cinta trata acerca de un ser extraño con forma de gelatina que ataca a un pequeño pueblo y es capaz de “desintegrar” a las personas. De hecho, la palabra “blob” significa “mancha” en inglés, por lo que también hace referencia a su apariencia física.

Blob (Physarum polycephalum) sobre corteza

Características físicas del “blob”

Como se mencionaba con anterioridad, el “blob” es un organismo con forma gelatinosa, de color amarillo, blanco, rosa o rojo, que es capaz de cambiar su forma y apariencia. No obstante, su movimiento es tan lento que se asemeja más a un moho que invade las superficies. Se le suele encontrar en lugares húmedos, cálidos y frescos sobre diferentes objetos, como la corteza de los árboles o los hongos.

A pesar de que a simple vista no parece un ser vivo impresionante, su interior contiene demasiados secretos. Contrario a las plantas y los animales, el “blob” no se compone de “células”, sino que es una masa gigantesca en donde se sumergen muchos núcleos (plasmodio). Visto de otra forma, es una célula grande que contiene muchos núcleos en su interior, lo cual hace innecesario que necesite de un cerebro.

Los “blobs” son capaces de fusionarse

Gracias a que se componen de una sola “célula”, cuando dos individuos diferentes se encuentran, pueden ser capaces de fusionarse. Esto no solo permite que se forme un nuevo individuo más grande, sino que también parecen sincronizar sus tareas y compartir su información genética. Claro está, para que esto suceda, ambos organismos deben ser compatibles.

¿Por qué tienen tantos “sexos”?

El sexo se puede definir como la característica que tienen los seres vivos para recombinar su material génico con otros individuos. Aunque esto es fácil de definir en los humanos (masculino y femenino), existen seres vivos como el “blob” que mantienen un mecanismo más complicado.

En el caso de los mohos mucilaginosos, su “sexo” no se encuentra determinado por un cromosoma sexual, sino por un gen en específico que tiene alrededor de 720 variantes. Cuando dos individuos se encuentran y cada uno tiene una variante diferente de este gen, se unen para recombinar su genoma (compatibles). Por el contrario, si ambos tienen la misma variante, se rechazan (incompatibles).

El “blob” es capaz de aprender

A pesar de que el “blob” carece de cerebro, parece ser capaz de procesar diferentes funciones cognitivas complejas. De hecho, varios experimentos han demostrado que tiene la habilidad de “memorizar” y “aprender” cosas nuevas para resolver problemas. Como por ejemplo, salir de un laberinto con facilidad, evadir compuestos tóxicos o acostumbrarse a su entorno.

Si bien es cierto que este moho mucilaginoso muestra habilidades complejas, existen algunos debates sobre si en realidad se trata de procesos de “aprendizaje“. Algunos especialistas denotan que parece ser más un proceso de habituamiento, lo cual no necesariamente conlleva funciones cognitivas complejas.

El “blob” es muy resistente

Por si fuera poco, aparte de tener todas las habilidades anteriores, también se ha visto que es capaz de resistir ambientes difíciles. Para ello, libera gran parte del agua que contiene dentro de su cuerpo y se “deseca”, lo que crea una masa dura y rígida que encapsula su interior y lo protege.

En cuanto las condiciones del medio sean propicias, el “blob” recupera su forma original y reanuda todas sus actividades naturales. De esta forma, le puede hacer frente a los cambios drásticos en el clima. Es más, gracias a estas capacidades, se ha vuelto una especie popular en los laboratorios como modelo de investigación.

Como te puedes dar cuenta, el “blob” es un ser vivo interesante que rompe con muchos esquemas y conocimientos previos. Sin embargo, aún se desconocen varios aspectos de su naturaleza, por lo que es muy probable que en el futuro se descubran más características increíbles de esta especie.

Te podría interesar...
Letal enfermedad respiratoria de Sudáfrica, está infectando rinocerontes en su refugio natural
Mis Animales
Leerlo en Mis Animales
Letal enfermedad respiratoria de Sudáfrica, está infectando rinocerontes en su refugio natural

Una letal enfermedad pone en riesgo la vida de varios rinocerontes de un refugio ubicado en Sudáfrica. Sigue leyendo y descubre más aquí.



  • Shirakawa, T., Gunji, Y. P., & Miyake, Y. (2011). An associative learning experiment using the plasmodium of Physarum polycephalum. Nano communication networks, 2(2-3), 99-105.
  • Oettmeier, C., Brix, K., & Döbereiner, H. G. (2017). Physarum polycephalum—a new take on a classic model system. Journal of Physics D: Applied Physics, 50(41), 413001.
  • Howard, F. L. (1931). The life history of Physarum polycephalum. American journal of botany, 116-133.
  • Redfield, R. J. (2001). Do bacteria have sex?. Nature Reviews Genetics, 2(8), 634-639.
  • Adler, P. N., & Holt, C. E. (1975). Mating type and the differentiated state in Physarum polycephalum. Developmental biology, 43(2), 240-253.