Adoptan a un bebé canguro en una comisaría de Australia

Virginia Duque Mirón · 23 marzo, 2016

Siempre decimos que los animales no dejan de sorprendernos, pero algunos humanos tampoco, en esta ocasión para bien. Esta historia es una muestra más de que con amor se puede conseguir cualquier cosa y que los animales no entienden de colores o apariencias. Esta es la entrañable historia de Cuejo, un bebé canguro.

La historia de Cuejo, el bebé canguro

En Australia, donde vive esta especie tan particular, hay miles de carteles en sus carreteras que indican peligro, y que obligan a reducir la velocidad porque en el momento más inesperado puede cruzarse con nosotros un canguro.

Y es que los canguros son una especie muy protegida en Australia, de ahí que no estén en peligro de extinción, al menos por ahora.

No son comunes los atropellos de estos animalitos en la carretera pero la mamá de Cuejo, el bebé canguro, no corrió la misma suerte.

Un camión la atropelló y murió en el acto, aunque Cuejo parece que salió de la bolsa con el impacto o quizá iba detrás de ella. Fuera como fuere, cuando la policía llegó al lugar del accidente Cuejo seguía ahí junto al cadáver de su mamá.

Scott Mason fue uno de los agentes que intervino en el accidente y recogió a Cuejo para llevarlo a comisaría hasta saber qué harían con él y decidir cuál sería el mejor centro para llevarlo.

El bebé canguro encuentra un nuevo hogar

Fuente de la imagen: www.eldia.com
Fuente de la imagen: www.eldia.com

No hubo que tomar muchas decisiones pues Cuejo no tardó muchos minutos en decidir quién sería su nueva mamá y la elegida fue… Perdón, el elegido fue… Scott Mason. Y es que Cuejo, el bebé canguro, empezó a usar las camisetas de Scott como bolsa marsupial y parecía estar muy a gusto, además de que el gesto no parecía desagradar a Scott.

Cuejo saltaba y saltaba siguiendo a Scott por toda la comisaría, no importaba dónde fuera, si por las escaleras o el ascensor, ahí estaba el nuevo “hijo” de Scott.

Scott pidió ayuda en las redes sociales para encontrar un nombre para su nuevo amiguito. El nombre esogido fue Cuejo, según fuentes cercanas una mezcla entre Cue (el pueblo donde está la comisaría en la que reside) y Joey (esto no tenemos muy claro por qué).

No hubo otro remedio que las autoridades permitieran que Cuejo y Scott estuvieran juntos. Cuejo parecía feliz, y Scott como verás en el vídeo que te compartimos abajo, también parece muy feliz.

El propósito de esta convivencia no es que Cuejo sea la mascota de la comisaría ni mucho menos, sino que crezca sano y pronto pueda ser libre de nuevo, cuando esté preparado para la vida fuera de las paredes de su nuevo hogar, la comisaría de Cue.

Hay imágenes muy tiernas de este nuevo papi con su bebé en las que se ven juntos, el bebé tomando biberón o dentro de las camisas de uniforme de su nueva “mamá”.

Y es que Scott se ha sentido responsable en todo momento de Cuejo y nunca se ha quejado por la responsabilidad que entraña cuidar de un animalito como este, sino todo lo contrario, tanto en el vídeo como en las imágenes siempre se le ve sonriendo dando a entender que hace esa labor con gozo y no con suspiros.

Estamos encantados de que en el mundo aún existan personas maravillosas como Scott Mason que se responsabilizan de la vida de otros seres vivos que también lo merecen. ¡Ójala hubiera más personas como él en el planeta!

La actitud de Cuejo hacia Scott también nos enseña algo: los animales no nacen con temor hacia nosotros, ese temor crece cuando ven que queremos hacerles daño. El amor todo lo puede, el amor nunca falla. Esta historia es una muestra más de que si cambiáramos el motor del mundo, el dinero, por el amor, todo sería muy diferente no solo entre las personas sino también entre personas y animales.

Aquí te dejamos el vídeo, ¡disfruta!