Una mujer salva a 100 perros de ser comidos en un festival en China

La noticia recorrió el mundo en los últimos días. Una mujer de 65 años evitó que 100 perros fueran sacrificados, para que luego su carne fuera consumida durante el desarrollo de unos festejos en Yulin, ciudad ubicada al sur de China.

Yang Xiaoyun es una profesora retirada que viajó más de 2000 kilómetros y pagó alrededor de 1000 dólares para salvar a los canes. Xiaoyun trasladará a los animales al refugio que tiene en Tianjin, donde alberga a más de 1000 perros.

Otros datos detrás de la historia de la mujer que salva a 100 perros de ser comidos

perros corriendo

El Festival de carne de perro se organiza en Yulin desde la década de 1990 para celebrar el solsticio de verano. Durante estos festejos  se faenan unos 10.000 perros, llegándose a pagar 35 yuanes -alrededor de 6 dólares estadounidenses- por cada kilo de carne.

Y si bien se genera cada vez más resistencia por parte de organizaciones que defienden los derechos de los animales, que argumentan que el festejo se inventó solo con fines comerciales, los organizadores señalan que es una tradición en la zona comer carne de perro en esta época del año.

Grupos como la Sociedad Humanística Internacional (HSI, por sus siglas en inglés) y Animal Asia vienen trabajando para poner fin a esta práctica. El hashtag #StopYulin2015 circuló ampliamente en las redes sociales estos días, en concordancia con el pedido de distintas celebridades.

Además, en el sitio web change.org, más de cuatro millones de personas pidieron que se detuviera la matanza.

Lo cierto es que la cultura gastronómica china tiene particularidades que, a nuestra mirada occidental, pueden parecer, como mínimo, chocantes. Insectos fritos, carne de camello en el desierto de Mongolia Interior, vino de hueso de tigre en las provincias del norte.

No obstante, lo que más impacto nos produce es la utilización de carne de perro y de gato para consumo humano. Aunque, si lo analizamos fríamente, esta es solo una valoración propia de ciertas regiones que no tiene por qué ser aceptada como regla mundial.

El horror que sentimos ante hechos como el de Yulin las personas que desarrollamos lazos afectivos con felinos y caninos, al punto de considerarlos parte de nuestra familia, puede llegar a equiparse con el espanto que pueden experimentar los practicantes del hinduismo al vernos consumir generosas porciones de carne vacuna.

Y sin embargo, miles de vacas –animales sagrados para una buena parte de los habitantes de la India – son sacrificadas a diario en mataderos de distintos lugares del mundo, sin que levantemos mayoritariamente la voz para evitar su matanza y la utilización de su carne en la industria alimenticia.

Consumo de carne de perro a lo largo de la historia

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El dato concreto indica que hay registro de consumo de carne de perro en China desde el período de la dinastía Zhou, que se situó en el noreste del país, entre el año 1050 a. C y el 256 a. C. Todo parece indicar entonces que, como es ancestral la amistad entre el hombre y los canes, también lo es la utilización de su carne para la alimentación.

Pero esto no quiere decir que los chinos vayan por la vida comiéndose a sus mascotas. Esta práctica es tradicional en el sur, especialmente en la provincia de Cantón. Y, si bien las autoridades han tomado medidas para intentar evitarla -con el objetivo de mostrar una imagen más amable para los occidentales- desde antes de las Olimpiadas del 2008 en Beijing, no lo han logrado.

Además, China no es el único país en donde los canes forman parte del menú de sus habitantes. También se comen en lugares como Corea, Vietnam, Filipinas y el Congo.

En Indonesia, por ejemplo, el consumo de este tipo de carne se da en la cultura Batak Toba, donde se prepara un estofado llamado saksang, reservado para ocasiones especiales.

Y, aunque pueda parecer extraño, en la civilizada suiza, algunos habitantes de sus montañas todavía utilizan su carne para hacer productos ahumados o embutidos.

Sin ir más lejos, hasta comienzos del siglo XX funcionaron en Francia carnicerías específicas para vender carne de perros.

En honor a la verdad, mientras los humanos nos reconozcamos omnívoros, seguiremos alimentándonos con carne de distintos animales según las pautas culturales y costumbres de cada región. Y también seguiremos indignándonos cuando veamos a otros humanos medir las cosas con una vara distinta a la nuestra.

Imagen cortesía de Juanedc.