Un águila no abandona su nido durante tormenta para cuidar de los huevos

Las imágenes se conocieron recientemente y muestran como un águila no abandona su nido a pesar de una fuerte tormenta de nieve.

Fueron captadas en Hanover, en el estado norteamericano de Pensilvania, y generaron admiración por la entereza con que el animal permanecía cuidando sus huevos sin importarle las adversas condiciones climáticas.

Maravillosa historia: águila no abandona su nido aunque la tape la nieve

El ave en cuestión es un águila calva americana que, aunque por momentos quedaba completamente cubierta de nieve, solo se movía para quitársela y continuar con su tarea de empollar los huevos.

Lo cierto es que estos animales están preparados para sobrevivir en condiciones meteorológicas desfavorables y de bajas temperaturas.

Sin embargo, las cámaras no llegaron a captar que no estaba sola en esta tarea, sino que la alternaba con su pareja.

Nido de águilas

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Estas aves monógamas, que solo buscan otra pareja ante la muerte, desaparición o incapacidad para la reproducción del compañero, eligen un lugar permanente para anidar. Generalmente lo hacen en copas de árboles altos y fuertes.

No obstante, también pueden hacer el nido aferrado a un precipicio o incluso en el suelo.

Los nidos que construyen, también de a dos, son verdaderamente imponentes. El más grande registrado medía tres metros de ancho y seis de alto y pesaba más de dos toneladas.

Para su rellenado emplean plumas, musgos, hierbas y ramas. Y, como utilizan el mismo nido año tras año, van agregando materiales por dentro y por fuera para proporcionar un lugar confortable a las nuevas crías.

Si por alguna razón el nido fue destruido o eliminado, erigen otro en las inmediaciones.

Una pareja ejemplar

La hembra pone de uno a tres huevos todas las primaveras, que serán incubados por ambos padres.

Los polluelos nacen a los 35 días y sus cuidados también estarán repartidos entre los integrante de las pareja hasta que las crías cumplan 12 semanas y estén en condiciones de valerse por sí mismos.

De todas formas, la tasa de mortalidad es elevada. Solo la mitad de los aguiluchos sobreviven a su primer año de vida. Pero, los que lo hacen, pueden llegar a vivir hasta 50 años en estado libre y hasta 60 si están en cautiverio.

Otras características del águila calva

Estos magníficos animales, reconocidos por las plumas blancas de su cola y cabeza –que no es calva– , solo son superados en tamaño por el cóndor americano, entre las aves que pueblan América del Norte.

Otras de sus características son:

  • Tienen un pico grande y de color amarillo, al igual que sus patas y sus ojos.
  • Viven cerca del agua y lejos de zonas que tengan indicios de actividad humana.
  • Utilizan los talones para pescar.
  • Cazan pequeños mamíferos.
  • Pueden alimentarse de carroña o robar presas a otros animales.

Al borde de la extinción

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A pesar de ser un símbolo nacional de los Estados Unidos de Norteamérica y de aparecer en la mayoría de los escudos oficiales, estas aves estuvieron al borde de la extinción hasta no hace mucho tiempo.

Algunas de las causas de su cuasi desaparición fueron:

  • Caza por deporte
  • Persecución para “proteger” zonas de pesca
  • Pesticidas

La utilización del insecticida DDT, por ejemplo, provocó estragos entre las águilas y otras aves que tienen a los peces como una parte importante de sus dietas. Este veneno limita la capacidad de reproducción de estos animales al debilitar los cascarones de sus huevos.

Un presente más promisorio

A partir de 1972, cuando se restringió el uso del DDT, comenzó un resurgimiento de las águilas calvas en territorio estadounidense. También contribuyeron a ello algunos programas de reintroducción.

No obstante, aunque la población de estas aves creció en gran parte del territorio estadounidense, son más abundantes en Alaska y Canadá.

Además, se observan ejemplares en el norte de México y en la isla de Puerto Rico.

Ejemplos para seguir

Quizá los humanos deberíamos aprender bastante de estos animales por la forma en que protegen a sus polluelos y por el reparto de tareas para su cuidado.

Y recordar que un águila no abandona su nido pese a una impresionante tormenta de nieve debería servirnos para no desanimarnos ante situaciones adversas que la vida puede presentarnos mientras criamos a nuestros hijos.