Primeros auxilios para cachorros: respiración asistida

Entre los consejos para ayudar a un cachorro que se atraganta al poco de nacer y no consigue respirar bien, está la respiración asistida. Se trata de un proceso muy sencillo, pero que puede salvar la vida de los cachorros recién nacidos. Un aspecto básico de los primeros auxilios.

Se dice que los primeros minutos en la vida del cachorro van a ser determinantes para su calidad de vida. Entre los cuidados previos se incluye prevenir la hipotermia o pérdida de calor, estimular su respiración, limpiar sus vías nasales y orales y, muchas veces, estar preparados para atenderles en primeros auxilios básicos. Saber realizar la respiración asistida a los cachorros, puede ser la diferencia entre que el pequeño recién llegado salga adelante o no.

Comprobaciones de la respiración

veterinario

Si alguno de los cachorros no respira, o bien el sonido de su respiración se hace congestionado, lo primero que hay que hacer es bajar su cabeza desde su posición de tumbado, con el fin de que la gravedad le ayude a respirar.

Antes de realizar la respiración asistida a un cachorro, es necesario asegurarse bien de que sus vías respiratorias no están obstaculizadas.

Si el paso del aire se produce de forma difícil, es muy útil usar una pera de succión, parecida a las que se utilizan en los laboratorios para recoger fluidos, y de esa forma ir desalojando el líquido que haya en las vías respiratorias del cachorro. La diferencia de presión puede acabar con la obstrucción generada.

Ubicar el corazón del cachorro

También funciona para realizar estas comprobaciones previas localizar la posición exacta donde se encuentra el pequeño corazón del recién nacido. Es conveniente palpar con suavidad su pecho con los dedos, para comprobar que hay latido.

Generar aire al cachorro durante la respiración asistida

En aquellos casos en que sea necesario, es conveniente realizar una respiración asistida al cachorro. Esta operación no sólo es aconsejable, sino que puede tratarse de una acción imprescindible. Para realizarla, tomaremos al animal entre nuestra manos e iremos introduciendo aire en sus pulmones mientras soplamos de forma suave por sus conductos nasales.

Hay que recordar que los pulmones del recién nacido son diminutos, y toda operación hay que realizarla con mucha suavidad para no dañar sus órganos. De esta forma iremos realizando dos o tres inhalaciones hacia el interior del perro, con mucho cuidado, evitando que la cantidad de aire que introducimos sea demasiado grande.

Mientras recibimos respuesta del animal, iremos administrando pequeñas bocanadas de aire a través de su boca y su nariz. Se hará de forma progresiva cada 15-20 segundos. En cada minuto, comprobaremos de nuevo la respiración y los latidos del cachorro.

Cuando aparecen los latidos

En el momento en que regresan los latidos del cachorro, lo agarraremos con cuidado de sus manos o de la nuca, pasando una toalla para estimularle, y administrándolo alguna respiración extra, en caso de ser preciso.

La forma correcta de dar masajes es realizar una especie de arco, como si estuviéramos amasando. De esta manera iremos reduciendo la mucosa acumulada en el tracto respiratorio y ayudaremos a poner a trabajar sus delicados pulmones. Es muy importante que el cachorro sea capaz de respirar lo antes posible.

El sistema digestivo

cachorro, un nuevo amigo

Cuando el cachorro es pequeño, lo normal es que su sistema digestivo no esté bien formado. Por esta razón no podrá digerir de forma normal la leche de su madre. Es bastante frecuente que se tenga que alimentar al cachorro con un biberón en el caso de que la progenitora no pueda atender bien a la camada como consecuencia de complicaciones posparto.

En el mercado hay fórmulas preparadas para la alimentación de cachorros huérfanos, que son de mucha utilidad. La leche de cabra hay que evitarla. El estómago de los pequeños no está preparado para este tipo de alimentos tan fuertes.

También es normal tener que ayudar a defecar a los cachorros por varias razones. En primer lugar por su debilidad física, y también por su falta de costumbre. Para empezar con esta ayuda, podemos empapar un algodón con agua caliente y frotar con suavidad en torno a la zona anal, de manera que se estimule la relajación del esfínter. Podemos ir combinado este método realizando también un leve masaje en el vientre de los cachorros.