Prepara a tu perro para el baño: cómo quitarle el miedo y qué necesitas

Muchos perros encuentran desagradable la hora del baño. Sin embargo bañar a tu mascota no tiene que ser una tarea difícil. Con preparación, perseverancia y una actitud positiva, el baño puede convertirse fácilmente en un divertido momento para tu perro.  Además, le ayuda a evitar muchas enfermedades e infecciones.

 

El secreto para que tu perro disfrute del baño se encuentra en enseñarle a que luego de ese momento, obtendrá una seguidilla de cosas que ama como el inicio de su juego favorito, un paseo o una golosina. De esa manera, se comportará mejor  y  asociará la hora del baño con las cosas que le gustan. Con la repetición,  probablemente decidirá que el baño no tiene que ser estresante o una experiencia aterradora.

A la hora de bañar a tu perro, un interrogante que puede surgir es con qué periodicidad debe hacerse.  Según los veterinarios es recomendable bañar a los perros cada tres meses y aumentar la frecuencia durante los meses de verano. Sin embargo todo depende de la raza del animal. Y recuerda, para una mejor higiene debes usar un champú para perros que esté aprobado por los veterinarios y que entre otras condiciones hidrate y desenrede.

 

¿Cómo bañar a tu perro?

baño perro

Antes de bañar a tu perro debes controlar que todos los artículos que utilizarás estén a la mano. Para bañar a tu mascota necesitarás un cepillo, bolas de algodón,  champú, toallas y correa de baño (si es necesario para los bañistas renuentes; las puedes comprar en las tiendas de mascotas).

Al momento de bañar a tu perro coloca una  alfombra de goma en la parte inferior de la bañera, para evitar que tu mascota se deslice. Llena esta última con agua tibia. Y no lo olvides: en las orejas de tu perro coloca unas bolas de algodón para impedir que le entre agua y jabón en sus oídos.

Luego coloca el perro en el agua, sosteniéndolo suavemente pero con firmeza. Utiliza una jarra de plástico o una taza y comienza a mojar a tu perro desde la cabeza hacia abajo. Mantén el agua fuera de sus oídos y ojos.

Aplica champú para perros (nunca utilices champú para humanos) en todo el cuerpo y desliza la  espuma desde los hombros hasta la cola, terminando por  la cabeza. Enjuaga bien con agua tibia. Retira al perro de la bañera. Seca con una toalla hasta que esté húmedo.

Si hace calor y hay sol, el perro se puede secar al aire libre. En caso de no sea así continúa secando a tu mascota con una toalla seca o utiliza un secador de mascota usando un ajuste bajo para terminar el proceso de secado.

 

Lavar los dientes de tu mascota

cepillar dientes perro

Y si hablamos de higiene en las mascotas, un punto importante que no puedes dejar de lado es la limpieza de sus dientes. Mientras que los seres humanos no tienen excusas, nuestras mascotas requieren asistencia para mantener una correcta higiene bucal. Limpiar sus dientes con regularidad ayudará a mantener a tu mascota sana,  sin mal aliento y claro, además te ahorrará viajes al veterinario.

Lo ideal es que los perros tengan sus dientes cepillados todos los días, pero si sólo puedes encontrar tiempo de cepillado semanal también será muy beneficioso.

Para lavar los dientes de tu mascota necesitas un cepillo de dientes pequeño y suave (de preferencia uno diseñado especialmente para perros) y pasta de dientes para mascotas (nunca uses productos para humanos). Si te animas también puedes hacer una pasta casera. Para ello necesitas mezclar bicarbonato de sodio con un poco de agua y sal.

Cepillar los dientes de tu mascota no será una tarea sencilla pero puedes acostumbrar a tu perro de manera que no sea una experiencia traumática. Lo primero que debes hacer es acostumbrarlo a la idea de tener sus dientes cepillados. Esto se puede hacer colocando tus dedos en sus encías mediante un ligero masaje. Luego coloca una pequeña cantidad de pasta de dientes en los labios de tu perro para que se acostumbre a su sabor.

Cuando tu perro se sienta cómodo ya está listo para cepillarse. Finalmente, aplica pasta de dientes y cepilla suavemente con un cepillo de dientes o  con una gasa envuelta alrededor de tu dedo.