¿Por qué los gatos se quedan con la boca abierta?

Posiblemente hayas notado un gesto muy particular que tienen los gatos, y es el de quedarse un buen rato contemplando la nada con la boca abierta. Esto ocurre generalmente cuando están olfateando algo, ya sea porque se encuentran en la calle o porque un olor captó su atención. Si bien nosotros tenemos gestos similares, por ejemplo, ante el asombro o la sorpresa, en los felinos esto ocurre por algo un poco diferente, veamos de qué se trata.

¿Por qué lo hacen?

gato lamiendo

La respuesta a esto más que a un patrón de comportamiento corresponde a una capacidad morfológica. Nos explicamos mejor. Los gatos tienen una anomalía anatómica que les produce una sinestesia entre el sentido del olfato y el gusto. Esto quiere decir que los gatos pueden, literalmente, saborear los olores.

La sinestesia es una condición en la cual un animal o persona hace una asimilación a partir de un mismo estímulo que le produce sensaciones en diferentes sentidos. Un ejemplo claro de esto son las personas que alegan escuchar los colores o ver los sonidos, como era el caso de Syd Barrett, fundador del grupo musical Pink Floyd, o del poeta simbolista Arthur Rimbaud.

Aparentemente lo que ocurre con los gatos es que, a través del órgano de Jacobson (también conocido como órgano vomeronasal), reciben estímulos a través de partículas transportadas en el aire, principalmente con información relacionada con animales en celo. Este órgano se encuentra ubicado sobre el paladar del gato y las partículas son retenidas por la lengua. Los gatos oprimen la lengua en el paladar (justo en la abertura del órgano), lo que les permite no solo recibir la información de manera olfativa, sino también a través de su sabor.

Sin embargo, este órgano no se encuentra únicamente en los gatos. Aparece también en otros animales vertebrados como los ciervos, algunas serpientes y caballos. Debido a que el olfato y el gusto están directamente relacionados con la naturaleza química de los elementos (por ejemplo, las feromonas) vemos cómo los gatos reaccionan de una manera más sensible ante estos estímulos.

Por lo tanto, puede decirse que los gatos tienen un sentido extra, pues esto vendría a ser lo que ocurre cuando se conjugan el olfato y el gusto, y no seríamos capaces tan siquiera de imaginar qué tipo de experiencias pueden tener.