El perro también puede ser una víctima de violencia machista

Aunque afortunadamente la violencia machista cada vez se denuncia más y muchos casos salen a la luz, hay una faceta de este delito que todavía permanece en las sombras. Se trata de la agresión que también sufren los animales de compañía que habitan bajo el mismo techo.

Mascotas, las otras víctimas de la violencia machista

Autor: Sal

Autor: Sal

Las mascotas que conviven en un hogar violento, muchas veces son utilizadas como herramienta de amenaza o de coacción. Así, el perro, o el gato, se transforman en un objeto de venganza o de control sobre la pareja. También los hijos u otras personas del grupo familiar.

Este es uno de los motivos por los que la mujer retarda la salida de la casa. Es que teme, y mucho, las represalias que puede llegar a sufrir el peludo.

Y también hay que considerar que las mascotas suelen ser un gran apoyo emocional para estas personas. Por eso no quieren separarse.

Muchas víctimas de violencia machista incluso se niegan a ingresar en lugares de acogida porque no se permite en ellos la entrada de animales.

Las mascotas que conviven en un hogar donde se ejerce violencia machista también suelen ser víctimas.

Relación entre violencia machista y maltrato a los animales

Ya a mediados de los ’90, en EE.UU. empezaron a realizarse estudios sobre el tema. Se evidenció, entonces, un fenómeno que no había sido tenido en cuenta hasta el momento. Así se comprobó que el maltrato a los animales era también una forma para ejercer violencia sobre la pareja y otros integrantes de la familia.

Algunas de las conclusiones fueron:

  • El 71% de las mujeres que fueron a una casa de acogida y poseían una mascota, señalaron que su agresor había herido, amenazado o matado al animal por venganza o para ejercer control psicológico.
  • El 87 por ciento de estos hechos ocurrieron frente a ellas. Y un 75 por ciento ante los hijos.
  • Entre el 25 y el 54 por ciento de las mujeres que sufren maltrato, no se alejan de su hogar por la preocupación que les genera la suerte de su perro o de su gato.

Más datos sobre violencia familiar y animales maltratados

El estudio DOMPET revela, por su parte, que en Latinoamérica y en España, el 79,3 por ciento de los refugios para animales reconoce una relación entre la violencia familiar y el maltrato a las mascotas.

Además, un 37,9 por ciento de estos establecimientos señaló que entre el 25 y el 50 por ciento de los perros y gatos que reciben, fueron maltratados en los hogares que habitaban. Estos hechos fueron denunciados en el 67,1 por ciento de los casos.

Por otra parte,un 61,3 por ciento de los centros de acogida permite a las mujeres víctimas de violencia machista que visite a sus mascotas allí alojadas.

En busca de incluir a las mascotas en las medidas de protección

La buena noticia es que los profesionales que atienden a mujeres que sufrieron violencia de género están considerando cada vez más el maltrato a animales como un signo temprano de alarma.

Por eso se torna fundamental que las instituciones que se ocupan de estos casos incluyan a las mascotas en las medidas de protección. Y que se ayude a las mujeres a tener la tutela del animal.

También resulta fundamental que en las casas de acogida se pueda recibir a los peludos. O que se busquen alternativas en el caso de mujeres que no quieren dejar a sus mascotas a merced del maltratador.

Una alternativa para animales víctimas de la violencia machista

cariño entre mujer y perro

En España y Latinoamérica funciona VioPet. Se trata de un programa que contribuye a que, de forma temporal o definitiva, los animales domésticos víctimas de la violencia familiar encuentren un lugar donde estar a salvo.

Para ello, VioPet prioriza las casas de acogida a las instalaciones de una protectora. El objetivo es evitar que el peludo sufra lo menos posible el estrés por separación. También se busca que tanto mascotas como personas no sean fácilmente localizables por su agresor.

Esta iniciativa surgió de GEVHA (Grupo para el Estudio de la Violencia hacia Humanos y Animales), que es parte del SAF-T Program, creado por Allie Phillips, fiscal y Directora del Animal And Child Abuse Area de la National Disctrict Attorney’s Association, en los EE.UU.