El perro es el mejor amigo de los niños

Nuestra mascota en casa es fiel y leal, sociable y muy fácil en la convivencia con los miembros de la familia. No obstante, si hay niños en casa, es preciso tener algunas precauciones para que la relación entre el perro y el niño sea la correcta.

En principio, si aún no tenemos perro y nos disponemos a adoptar uno, hay que saber que algunas razas de perro son más propensas que otras al trato con los pequeños de la casa.

Razas más propensas

perro con familia

El Bóxer, los Alanos, y razas parecidas son animales musculosos y con gran derroche de energía. Necesitan a adultos que interactúen con ellos en sus paseos diarios. Algo así ocurre con los Labradores, que nunca se cansan con el juego; por su tolerancia a los niños y jóvenes, es una raza ideal para chicos y chicas de más de diez años.

El pequeño tamaño de los Schauzer enanos, su paciencia y su derroche de actividad, hace de ellos perfectos compañeros para los niños de la casa. Algo así ocurre con el Golden retriever, por su carácter alegre y dispuesto al juego cada minuto del día. Además, como norma general, las hembras suelen ser más dóciles y pacientes que los machos.

Responsabilidad y respeto

Una cuestión importante es que los niños no saben diferenciar la parte de “juguete” que tiene la mascota de la casa, y la parte de ser vivo, que sufre cuando se le dañan. Es labor de los padres enseñar al niño lo que puede y no puede hacer para no dañar a un animal que, por otra parte, soportará el daño con mucha paciencia.

Entre los beneficios que suponen para los niños esta interacción con el perro nos encontramos con:

  • El aporte de sociabilidad
  • Compartir cosas y juegos
  • Ofrecer cariño y recibirlo
  • Superar miedos innatos
  • Tener la responsabilidad de otro ser vivo

Cada vez con mayor frecuencia vemos casos de perros que se usan en todo tipo de terapias, ya sea para dolencias físicas, como para patologías psicológicas.

Beneficios para los más pequeños

También se apunta por parte de expertos el aporte de seguridad tanto como el desarrollo de la intuición y el sentido del humor que los perros dan a los niños pequeños.

En los casos de niños introvertidos con dificultades para la socialización, incluso los que sufren acoso en el colegio, el perro parece comprender lo que ocurre y jamás deja al niño solo. El niño irá desarrollando, gracias a su amigo can, una mejor capacidad afectiva.

En el caso de los bebés, puede incluso ser un ejemplo a imitar el perro que tienen cerca, siguiendo los pasos del animal, efectuando sonidos para comunicarse, etc. Gatear detrás del perro es un ejercicio muy saludable. Incluso se dice que el gateo proporciona un ejercicio muscular que ofrece beneficio para la vista y reduce el estrabismo.

Cuando los niños crecen, la responsabilidad de atender las necesidades del perro les confiere el aprendizaje de la organización y la responsabilidad, ya que tendrán que cambiarle agua fresca o estar pendiente de las tomas de alimento del animal,

Los perros mejoran nuestra salud

Por extraño que parezca, recientes estudios aseguran que los niños que tienen una convivencia continua con perros desarrollan muchas menos alergias, incluso menos problemas respiratorios y auditivos. La explicación a esto es que el día a día con el perro les hace desarrollar un sistema inmunológico más resistente y con más capacidad de respuestas.

Higiene

baño perro

En materia de higiene, aunque los padres cuiden todo lo posible el contacto del niño con el perro, la interacción es mucha. Esta relación tan fuerte entre el animal y los niños requiere el cuidado máximo de la higiene de la casa, así como las cuestiones sanitarias del animal, desparasitados, vacunas, revisiones periódicas, etc.

El lavado de manos y desinfección tras haber tocado o jugado con el perro es otra de las cuestiones más importantes.

Los niños quieren tener un perrito en casa porque lo ven como un juguete más, que además tiene movimiento y vida propia. Pero es preciso enseñar a nuestros hijos a tratar a nuestra mascota con respeto, haciéndoles ver que un perro o un gato no son un juguete, sino que son seres vivos como ellos, que sufren, se ponen alegres y tristes, y que necesitan cuidados como ellos, por ejemplo, la higiene.