Los perros ignoran a las personas que no les gustan a sus dueños

Es común escuchar que los perros ignoran a las personas que no les gustan a sus dueños. Esto se debe a que las estructuras sociales de los perros son muy complejas y llegan a interpretar nuestros estados de ánimo de una manera que incluso para las mismas personas es difícil de lograr.

De acuerdo a un estudio adelantado por la universidad de Kyoto, a los perros no les gustan las personas hacia las que sus dueños sienten alguna clase de apatía. Esto se debe a que, durante un encuentro, el lenguaje corporal del cuidador cambiará, al igual que su estado de ánimo, y esto es algo que el perro podrá interpretar e identificará con la persona.

Igualmente, el mismo estudio determinó que a los perros tampoco les gustan las personas que tienen malas actitudes o son groseros con sus dueños, por lo que en ambos casos se negarán ante cualquier atención que quieran brindarles, ya sea comida o caricias.

De acuerdo con esto, los perros son uno de los pocos animales en los que se ha comprobado que acompañan socialmente la simpatía o antipatía que se siente ante un tercero. De hecho, este tipo de conductas sólo se han comprobado en los grupos humanos y de primates, por lo que termina siendo un descubrimiento importante frente a la inteligencia y psicología animal.

perros amo

¿En qué consistió el estudio?

El estudio fue liderado por Kazuo Fujita e intentaba determinar cuánto de estrecha llegaba a ser la relación perro – humano. Si bien, es conocido que los perros son fieles protectores del hogar y pueden llegar a hacer hasta lo inimaginable por sus cuidadores, no se tenía certeza hasta qué niveles podía llegar esta fidelidad.

Por lo tanto, los investigadores tomaron una muestra de 54 perros con diferentes características (grandes, pequeños, mestizos, de raza) y los organizaron en tres grupos de 18 canes con la finalidad de que participaran en un juego de roles.

Para cada grupo se contaba con la participación de uno o dos desconocidos, que interactuarían con el cuidador para después evaluar la respuesta del can ante una recompensa proporcionada por el desconocido (comida).

En el primer grupo se encerró en una habitación al can junto con el cuidador y un desconocido, y se le pidió al dueño que le solicitara ayuda y que el desconocido se negara.

En el segundo grupo el cuidador era encerrado igualmente con el perro y un desconocido, pero cuando este le pedía alguna clase de favor, el desconocido lo hacía.

En el tercer grupo, se encerraba al perro, al cuidador y dos desconocidos. En este caso, se ignoraba al dueño sin rechazar ni ayudar.

También se le indicó al cuidador que diera muestras evidentes de frustración o ansiedad mientras ocurrían los desaires, y que reaccionara de manera neutral ante el desconocido que le ayudaba.

pitbull hombre

Al finalizar el ejercicio, se le pidió a los dos sujetos que se habían negado a colaborar que le ofrecieran algún snack que le gustara a la mascota, y en la mayoría de los casos estos rechazaron la comida y los ignoraron cuando intentaban llamar su atención.

Por el contrario, fueron más propensos a recibir la recompensa del desconocido que se mostró empático con el cuidador.

Teniendo en cuenta lo anterior, y que uno de los criterios de selección de los canes fue que no tuviesen entrenamiento para no recibir comida de extraños (que obviamente alteraría el resultado de la investigación), se determinó que los perros eran capaces de hacer evaluaciones sociales y emocionales, teniendo en cuenta las reacciones de los miembros de su grupo familiar ante terceros y no exclusivamente por relaciones directas.

Si bien hay quienes cuestionan la importancia científica de esta clase de experimentos, siempre es lindo saber que tu perro te ama y se solidariza con tus emociones.