Los niños que crecen con perros desarrollan mayor responsabilidad y sensibilidad

Los que tenemos mascotas sabemos los beneficios que nos aportan a nuestra salud física y emocional, pero también la alegría y satisfacción que nos producen. Pero algo que no podemos negar, es la relación tan estrecha que se establece entre las mascotas y los niños, los lazos tan fuertes que se crean y la alegría que da verlos jugar juntos.

En especial, los perros y sobre todo, algunas razas específicas, cuando llegan a casa marcan la vida de toda la familia, son adoptados y forman parte de ella. Pero, no hay que olvidar también la gran responsabilidad que adquirimos al traerlos a casa, sobre todo si tenemos niños.

Diversos estudios han demostrado que los niños que conviven o crecen con perros, desarrollan mayor responsabilidad y sensibilidad. Veamos por qué ocurre esto.

El primer paso, educar a los niños

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Si tenemos niños en casa y decidimos adoptar un perro o cualquier otra mascota, lo primero que tenemos que hacer es educar a nuestros hijos en el respeto y explicarles las atenciones que necesita su pequeño amigo. Hay que hacerles entender que no es un juguete, sino un ser vivo al que hay que mimar y cuidar y sobre todo al que hay que respetar y no hacer daño.

Con una buena educación el niño aprende además la empatía, ya que no sólo le estás enseñando a respetar a su perro sino, a todas las mascotas y en consecuencia a cualquier ser vivo. Así estarás educando a tu hijo en valores que además los usará para respetar también toda la naturaleza.

Tienes que hacerle recordar a los niños que los perros tienen sentimientos como alegrías, tristezas, miedos, etc., al igual que él, por lo que no deben asustarlos ni mucho menos pegarles o jugar a juegos bruscos o que fomenten la violencia.

Enseña a tus hijos a que adquieran también la responsabilidad de su perro, aunque claro hay que tener en cuenta que los papás son los auténticos responsables, a ellos se les puede encargar la tarea de darles de comer, estar pendiente de que siempre tengan agua, a jugar con ellos e incluso, que los saquen a que hagan sus necesidades.

Desarrollo de la responsabilidad y la sensibilidad

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El contacto con las mascotas en general es muy beneficioso para el desarrollo de los niños, de hecho muchos animales son utilizados para terapias específicas con niños, también con personas mayores y enfermos.

Se ha demostrado que los niños que crecen con perros les fortalece la autoestima, son más responsables e incluso más sensibles. La personalidad de los niños se forma hasta los 7 años, si tiene a cargo a un perro, estará desarrollando su responsabilidad sin saberlo, de una forma natural y por su propia cuenta.

Aunque esto también puede ocurrir con otras mascotas, lo cierto es que el perro permite más que cualquier otro animal el desarrollo de estas facultades como son la responsabilidad y sensibilidad. Esto es posible porque un niño se identifica más con el perro, gracias a la capacidad de expresión que tiene. Pero esto es la regla general, luego hay que entender que hay cierto tipo de razas más aptas para la convivencia con los niños.

Los niños que crecen con perros como se socializa con ellos, cuando crecen serán adultos más sensibles y con mayores habilidades sociables, ya que de esta manera desarrollan la inteligencia emocional.

Los niños aprenden también a no abandonar a las mascotas ni mucho menos maltratarlas, fomentando que sean responsables a la hora de adoptar a un perro o cualquier otro animal.

Hay terapias específicas como son las utilizadas con los niños autistas, ellos tienen dificultad para relacionarse con las personas e incluso con otros niños. Si estos niños tuviesen la oportunidad de convivir con un perrito se conseguiría superar el problema de la comunicación y la relación con otras personas.

Además de la responsabilidad y la sensibilidad, estudios han demostrado que el sistema inmunológico de los niños se fortalece y son menos propensos a enfermarse. Esto se traduce en que los niños son más felices y alegres, algo que favorece en su desarrollo.

Esta es una de las experiencias más gratificantes que pueden tener los niños, ya que no sólo el perro se convierte en su fiel amigo, sino que también puede enseñarle responsabilidad y ayuda también a demostrar sus sentimientos de ternura y protección.