Huesos para los perros, ¿sí o no?

Respecto a si debemos o no dar huesos a los perros, hay muchas teorías. Mientras que unos se niegan rotundamente, otros piensan que no hay nada de malo. A la vez, algunos dicen que solo un determinado tipo debe ser evitado, como por ejemplo los de pollo. ¿Cuál es la verdad acerca de esta interrogante?

A pesar de ser uno de los alimentos más nutritivos y que más gusta a nuestras mascotas, lo cierto es los huesos pueden causar daños. Ni los profesionales se ponen de acuerdo a ser dogmáticos en este tema. No son capaces de decir sí o no.

Por ello, analicemos por qué son peligrosos para que cada uno pueda tomar su decisión. En caso de decidir darlos, veamos cuáles son los mejores.

Por qué son peligrosos los huesos para los perros

Autor: Analiz Villegas

Autor: Analiz Villegas

Estos son algunos de los peligros que tiene darle huesos a nuestros perros:

  • Producen desgaste dental y podría ocasionar fracturas que causarían mucho dolor a los perros.
  • Podrían ocasionar lesiones en la lengua, el paladar e incluso favorecer la formación de llagas y úlceras.
  • Si a un hueso con el que nuestro perro esté jugando o comiendo se le escapa una astilla, podría perforar el esófago. Ello podría llevar a requerir una intervención quirúrgica.
  • Muchos perros no trocean el hueso y lo engullen entero. Este acto podría llevarlos incluso a morir. Un trozo tal vez se quede atorado en el intestino causando dolor y dificultades a la hora de defecar. Incluso podría ocasionar una infección por la que hubiera que extirpar el colon.

Obviamente, que existan estos peligros no significa que le pase a todos los perros. Si aun sabiendo esto, quieres dar huesos a tu can, deberás escoger muy bien cuáles son mejores y cuáles deberás evitar.

Qué huesos se pueden dar a los perros

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A pesar de los mitos creados alrededor de los huesos de pollo, estos son del tipo más fácil de digerir para un perro. Además, aportan nutrientes y complejos como el calcio.

Debemos ser conscientes de que tanto la mandíbula como el sistema digestivo de nuestro perro está preparado para comer huesos. Por tanto, los de pollo, de conejo, de jamón, de cordero y de cerdo son aptos para los canes siempre que se sigan una serie de recomendaciones. A saber:

  • No deben ser la base de la dieta. Es decir, que ahora sepas que tu perro puede comer huesos no significa que debas dárselos cada día. Estos deben ser solo un capricho y no formar parte de la dieta diaria del animal.
  • Deben ser crudos. Los cocinados se astillan y por ello han habido accidentes. Por eso, si quieres darle huesos de pollo o de cualquier otro tipo a tu animal, estos siempre deberán ser crudos. Olvida la imagen de estar comiendo un pollo asado y querer darle un hueso a tu mascota.
  • Vigila el tamaño. Tienes que tener en cuenta el tamaño tanto del perro como del hueso. Deben ir acordes uno con el otro. Si el can es pequeño, opta por los pequeños (siempre crudos) o el cartílago del pollo. Si el peludo es grande, opta por huesos de pata o de jamón, que son más grandes y resultarán más sabrosos y fáciles de masticar y digerir.
  • A un perro viejito, no le des huesos. La edad del animal es otra cosa a tomar en cuenta. Así como no los daríamos a un cachorro porque podría hacerse daño, un perrito anciano tampoco debe comerlos. Sus dientes y su sistema digestivo ya se ha vuelto débiles.

Sea lo que sea lo que elijas, sé precavido al darle huesos a tu perro. Si decides no dárselos, ¡pues también es una buena opción!