El comportamiento estereotipado en los perros

¿Tu perro persigue su cola y se la muerde? ¿Caza insectos voladores inexistentes o rastrea sombras? ¿Se gruñe a sí mismo? ¿Ataca a su plato de comida? ¿Se lame ciertas partes de su cuerpo de forma obsesiva? Quizá su forma de actuar pueda encuadrarse dentro del llamado comportamiento estereotipado, que puede tener causas orgánicas o psíquicas. Para evitar que tu mascota llegue a hacerse daño, es importante que recurras de forma urgente al veterinario para que determine el mejor tratamiento.

Detalles sobre el comportamiento estereotipado en los perros

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Las estereotipias o conductas compulsivas son comportamientos repetitivos que mantienen siempre la misma secuencia y que no tienen ninguna función o fin aparente, se presentan fuera de contexto y suelen ser exageradas y sostenidas.

Es importante destacar que se manifiestan solo en animales domésticos, de granja, de zoológico y de criaderos, perreras y hogares para mascotas abandonadas. Los animales que se encuentran en libertad no desarrollan comportamientos estereotipados. Todos los caminos conducen, entonces, a señalar que la domesticación –y sobre todo, el confinamiento–provocan este tipo de actitudes anormales.

La repetición de estos comportamientos puede provocar lesiones más o menos graves en los canes, ya sea heridas en sus rabos por las mordeduras, o dermatitis acral, cuando se lamen de manera compulsiva sus extremidades -siempre en el mismo punto- llegando incluso a sufrir ulceraciones.

De acuerdo a los resultados de algunos estudios, pudo establecerse una predisposición racial a desarrollar ciertas conductas. Por ejemplo:

Entre las causas orgánicas que pueden desencadenar este tipo de conductas, se encuentran:

  • Problemas intracraneales: Hidrocefalia, tumores, meningoencefalitis.
  • Compresión de la cauda equina y fracturas de la cola.
  • Afecciones de la piel: dermatitis y alergias alimentarias o por picaduras.
  • Otros causas: enfermedades víricas –como el moquillo–, lesiones en vías nerviosas periféricas, problemas oculares, intoxicación por plomo y encefalopatía hepática.

El estrés y la ansiedad como desencadenante de las estereotipias

perro estres

Si el comportamiento no tiene origen físico, suele deberse a un estado de ansiedad o estrés. En estos casos, es importante recordar en qué momento empezó a manifestarse: si coincidió con una mudanza, la llegada de un bebé o de otra mascota a la casa, o bien si aparece ante determinados contextos, como puede ser una discusión acalorada en el grupo familiar, o cuando se utiliza con los animales un lenguaje corporal agresivo, con gesticulaciones excesivas y gritos.

Por norma, las actitudes repetitivas se deben a un estado de frustración o conflicto al que los perros se ven sometidos durante un tiempo y que les provoca una incapacidad para saber qué es lo correcto y para salir de las situaciones continuadas de estrés. Un ejemplo es privar a los canes de los estímulos necesarios para que desarrollen comportamientos normales. Si se los mantiene encerrados y no pueden desplegar una actividad normal de exploración, es muy probable que comiencen a desarrollar conductas estereotipadas.

Si bien las situaciones de conflicto y frustración pueden ser frecuentes, el problema no reside allí, sino en que se prolonguen en el tiempo. Es entonces cuando los mecanismos de adaptación se rompen y surgen situaciones patológicas. Además de la aparición de diferentes problemas clínicos, los animales tendrán un desgaste energético excesivo que les provocará agotamiento.

Es probable que también los dueños refuercen estas conductas en los perros, cuando les prestan especial atención en el momento que las realizan. Sin quererlo, están provocando que los canes repitan la acción como una manera de atraer el interés de sus amos hacia ellos. Otra causa menos conflictiva, pero no por eso menor, puede ser el aburrimiento.

Por eso, si tu perro está empezando a manifestar alguno de estos comportamientos, además de llevarlo al veterinario, trata de resolver las situaciones que le pueden estar provocando estas actitudes. Además, procúrale una rutina donde primen la estimulación física y mental a través de juegos, paseos, juguetes. Acarícialo mucho para calmar su estrés y busca las formas de ir alejándolo de sus conductas compulsivas. Nunca lo hagas desde el castigo. Solo lograrás empeorar la situación. Ármate de paciencia y dale mucho amor y comprensión.