¿Cansado del exceso de ladridos y maullidos?

¿No crees que es maravilloso regresar a casa, después de un largo día de trabajo, relajarte y pasar un buen momento con tu mascota? Ahoa bien, ¿qué pasa cuando los ladridos o maullidos no te dejan disfrutar del relax? Este tipo de comportamiento en los animales también es muy habitual cuando te sientas a la mesa o viene una visita a tu hogar. Pero entonces, ¿cómo puedo  evitarlo? ¿Qué debo hacer para modificar el comportamiento de mi mascota? A continuación compartimos algunos consejos que pueden ayudarte.

¿Por qué algunos animales son tan ruidosos?

perro y gato

A veces se piensa que solo los perros son los ruidosos, pero eso es caer en un error. Los gatos también son bastantes habladores, más aún aquellos que pertenecen a la raza siamés.  Pero, ¿por qué las mascotas parlotean tanto? Pues pensemos, los caninos están hermanados con los lobos y estos aúllan. Los gatos están emparentados con los felinos salvajes. En unos y otros la domesticación permitió que esos sonidos salvajes se transformaran en una eterna y, a veces, suave vocalización: los ladridos y maullidos.

Entonces, ¿los animales cuando emiten sonidos hablan entre ellos? En el caso de los gatos, un estudio reveló que no es muy frecuente que los mininos respondan al maullido de sus pares. Por lo general, reservan esa parte de su vocabulario para comunicarse con sus dueños.

De hecho, los perros y los gatos se basan más en el lenguaje corporal, hasta que añadimos el elemento humano, el cual hace que esos animales ladren o maúllen y, claro, en ciertos momentos, se vuelve un poco insoportable. Sin embargo, esa capacidad es para llamar la atención.

Un estudio indicó que los maullidos de los gatos, por ejemplo, se adaptan al oído humano. La investigación mostró que pueden producir maullidos de tono modulado.

¿Cómo lidiar con un perro o gato muy, muy vocal?

dientes gato

¿El problema con tu perro es que siempre que estás sentado a la mesa comienza a mendigar y a ladrar? Pues habrá que modificar esa conducta. En ese sentido, lo primero que debes hacer es detectar por qué ladra, qué es lo que le motiva a hacerlo.

Una vez que observaste que ese comportamiento es muy recurrente, es hora de que comience a modificarlo. Puedes probar sirviéndole la comida a la misma hora que tú comes, pero sírvesela en su tazón.  Si notas que te ha dejado comer y que, de a poco, ha ido modificando su conducta, entonces debes felicitarlo y recuerda: nada mejor para reforzar ese comportamiento que una rica golosina.

Otra opción es que le des su regalo solo cuando esté en silencio. Si está ladrando, espera a que calle y esté en silencio para darle su premio. Aplica esta técnica durante intervalos de unos 10 minutos.  Si permanece allí sentado, recompénsalo con un par de croquetas.

La idea de este tipo de entrenamiento es que el animal responda en silencio. De esta manera, él tendrá incorporado el condicionamiento y aprenderá que esa es la gran manera de conseguir algo a cambio. Observarás que no le llevará mucho tiempo acostumbrarse a este comportamiento y notarás que, una vez que lo incorpore, ya podrás comer tranquilo, en silencio, sin la necesidad de tener que escuchar ladridos molestos.

En el caso de un gato, quizás la estrategia puede variar un poco. Por lo general, los felinos cuando maúllan quieren comida, que se los acaricie o solo reclamar tu atención al igual que los perros. Pueden maullar en la puerta de atrás y, quizás, cuando abres, se van inmediatamente, pero luego de varios segundos seguro que querrá volver y simplemente sentarse en otra habitación y maullar, y maullar… Aparentemente sin motivo. Que no te intimiden, lo que quieren es tu atención.

Al igual que sucede con los perros, se puede entrenar a los gatos a sentarse en silencio. Para lograrlo, debes acariciarlo y emplear alguna de sus delicias favoritas: golosinas o comida enlatada. Es fácil. Luego, cuando comience a maullar, trata de ignorarlo y haz como si no existiera. A continuación, cuando se encuentre sentado en silencio, asegúrate de que tu mascota no empieza a maullar de nuevo. Y no lo olvides: como sucede con los canes, si eres constante, tu minino seguro va a aprender rápidamente.