El amor por los animales comienza desde nuestra infancia

A todos los niños les gustan los animales, o es raro encontrar alguno al que no le gusten. Lo cierto es que a todos nos gusta observar las cosas bellas y disfrutar de las maravillas que la vida nos ofrece. Los animales sin duda lo son. Por eso, desde pequeños tenemos un instinto que nos lleva a amarlos.

No obstante, aún hoy vemos personas que hacen daño a los animales, que han olvidado los bellos sentimientos que albergábamos por ellos en la infancia. No sabemos por qué a unas personas les sucede eso y a otras no. Sea lo que sea, el maltrato animal (y no decir, el contrabando) es un acto cruel que vuelve a la persona que lo realiza desdeñable.

Se ha dicho en ocasiones que las personas que maltratan animales tienen algún desequilibrio mental, aunque también pueden ser personas que desde niños no se han criado por personas que sientan amor por los animales.

Pero estos son escasos casos, ya que la mayoría de las personas, o al menos eso queremos creer, disfrutan de ellos. Rememoremos cómo creció nuestro amor por los animales desde la infancia.

Nació nuestro amor por los animales

niño bebe

Desde pequeños, mamá nos compra sábanas con animalitos, un parque con animalitos, un sonajero con animalitos, y un sinfín de cosas para bebés con animalitos. En ese tiempo aún no entendemos ni siquiera qué es un animal, pero en nuestro subconsciente empieza a existir las imágenes de miles de ellos.

Cuando empezamos a comer alimentos que no son la leche materna, nuestros platos y cubiertos suelen tener animales. Mamá en su desesperación por que hablemos, empieza a nombrarnos todos y cada uno de los animales que tenemos alrededor.

Aprendiendo a hablar

Pronto empezamos a hablar y mamá no solo quiere que sepamos cómo se llama cada animal sino que desea que aprendamos sus onomatopeyas. Poco a poco sin darnos cuenta, nuestro amor por los animales nace en nuestro interior. Pronto nos leen cuentos donde los protagonistas son animales, nos enseñan los nombres de los pajaritos que vemos por la calle, de los perritos, los gatitos… ¿Todos los papás hacen esto? Yo creo que sí, ¿te suena familiar?

También en el colegio

Antes de que mamá se dé cuenta, ya empiezas a ir al colegio, y sin saber por qué, tus profesores también están empeñados en enseñarte sobre los animales. Cada vez te gustan más, ya sabes el nombre de muchos, aunque todavía crees que hablan.

Todas las mamás intentan hacer responsables a sus hijos con un animal; puede ser un perro, un gato, un hámster o un pez. No importa qué sea, y ni siquiera si se tiene una mascota o no en casa, el amor por los animales está sembrado en tu corazón.

Crece nuestro amor por los animales

niña con conejo

Ellos siempre han estado presentes en tu vida, es normal que cuando llegues a la adolescencia quieras una mascota. Quizá tus padres puedan tenerla y eso haga que tu amor por los animales crezca. Pero, aun si no la tuvieras en casa de tus papás, cuando te independizas y te ves solo en tu nuevo apartamento, no puedes evitar preguntarte: ¿y si me busco un animal de compañía?

Está claramente comprobado que las personas que tienen animales de compañía, las que han sido criadas por padres que aman los animales, tienen un amor por los animales profundo, no tan solo por la especie que hayan tenido, sino por todos los animales en general.

Y es que desde que somos pequeños, nuestro subconsciente se va llenando de imágenes, bien sean reales o ilustraciones, de animales, con sus sonidos y sus movimientos. Crecemos creyendo que hablan, que nos enseñan lecciones y que son nuestros amigos incondicionales.

Bueno, eso no es mentira del todo. Los animales nos hablan con sus gestos, su cariño y con su corazón; también nos enseñan lecciones, sobre la vida y los buenos sentimientos y siempre, siempre nos muestran una lealtad incondicional haciéndose nuestros mejores amigos.

Si eres papá o mamá, enseña a tus hijos a amar a los animales. A fin de cuentas, son nuestros compañeros de hogar, compartimos la tierra con ellos. Un animal podrá desarrollar muy buenos sentimientos en tu hijo haciendo de él una mejor persona. ¡No excluyas a los animales de tu vida!